Hace unos meses, después de una larga agonía, dimos (al menos yo) por muerto y enterrado el Club de Lectura Serrano: nos estaba costando demasiado trabajo reunirnos y estábamos perdiendo continuidad y fluidez en nuestras quedadas.
A la vuelta del verano hubo gente, con más energía que la que yo tenía entonces, que se propuso resucitarlo... y con tanto ahínco se lo propusieron que hace unas cuantas semanas volvimos a quedar en el CCH para compartir libros y lecturas.
Ese día decidimos leer la novela Afinidad [1999], de Sarah Waters [1966- ]. Esta tarde hemos quedado para comentarla.
¡Seguimos!
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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viernes, 9 de febrero de 2018
martes, 5 de agosto de 2014
La pena
Entonces llegaba la pena, él le permitía acercarse, trataba de acostumbrarse a ella. La acogía con una particular posición del brazo, casi tendido en el gesto de darle la mano. Había que hacerle sitio al dolor, acunarlo entre los brazos. De lo contrario se convertía en terror y lo asaltaba por sorpresa, sin previo aviso, cuando cruzaba una calle o en el supermercado, mientras elegía las mandarinas o las patatas. Eran momentos de pánico.
Es uno de los párrafos del primer capítulo de la novela La verdad, de la escritora finlandesa Riikka Pulkkinen [1980- ]. Acabo de empezar a leerla hace un rato, mientras cenaba, y tiene muy buena pinta.
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miércoles, 16 de julio de 2014
Eso era todo.
[...] No obstante, me parecía que estas vías de evasión no eran para mí, que estaban reservadas para los escritores. Sentía demasiado respeto por los libros, casi veneración, para imaginarme que podía escribir uno. Libros tales como Madame Bovary, los Diálogos de Platón, las novelas y los ensayos de Sartre, los de Julien Gracq, ciertos títulos de los americanos y rusos, habían ardido como fuegos de dicha en la noche de mi adolescencia y en mis años de estudiante. Después de haberlos leído transpirando, ávidamente, los había cerrado con un sentimiento de dolor. Hubiera querido quedarme aún en sus páginas, al abrigo de su fuerza, de su libertad, de su belleza, de su valor.
El hecho mismo de escribir me parecía un acto importante del que no era digna. Nunca se me había ocurrido la pretensión de escribir. Nunca jamás. Nunca había salido de mi mano derecha, armada con una pluma, ningún poema, ninguna nota, ningún esbozo de diario o de narración.
Aquellas hojas que llenaba de signos tipográficos de mi máquina de escribir, ¿qué eran? No lo sabía y no intentaba saberlo. Sentía, al hacerlo, una satisfacción importante, eso era todo.
De la novela autobiográfica Las palabras para decirlo [1975], de la escritora francesa Marie Cardinal [1928-2001].
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miércoles, 18 de junio de 2014
La edad de la anestesia
Sigo enganchado a la literatura infantil y juvenil. El último que he leído, La edad de la anestesia, de Elena Alonso Frayle, premio Alandar de literatura juvenil de este año.
Me ha gustado. Aunque quizá le encuentro un par de pegas: me parece que el final es un poco precipitado, tal vez se quedan las tramas que plantea la novela un poco abiertas. Y por otra parte me parece que los personajes, a pesar de ser adolescentes, tienen un tono demasiado adulto, usan un vocabulario y una forma de hablar que no es la que oigo cuando estoy con adolescentes, con mis alumnxs o con mis sobrinxs.
Pero me ha gustado mucho la historia, la mezcla entre realidad y ficción y entre presente y pasado....
Me ha gustado. Aunque quizá le encuentro un par de pegas: me parece que el final es un poco precipitado, tal vez se quedan las tramas que plantea la novela un poco abiertas. Y por otra parte me parece que los personajes, a pesar de ser adolescentes, tienen un tono demasiado adulto, usan un vocabulario y una forma de hablar que no es la que oigo cuando estoy con adolescentes, con mis alumnxs o con mis sobrinxs.
Pero me ha gustado mucho la historia, la mezcla entre realidad y ficción y entre presente y pasado....
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martes, 17 de junio de 2014
Contrastes
Ayer, por fin, terminé El agente secreto, de Joseph Conrad [1857-1924]. Por algún motivo esperaba una novela de aventuras más o menos ligera, pero me ha costado mucho acabarla y la he tenido atragantada durante unas cuantas semanas. Cuando me pasa algo así con algún libro, siempre me queda la duda de cómo lo hubiera recibido si lo hubiera leído en otro momento en el que yo estuviera con otro ánimo. En cualquier caso creo que voy a dejar pasar una temporadita antes de volver a intentarlo con Conrad.
Para "compensar", este finde he leído Un cóndor en Madrid, una novelita infantil de Paloma Muiña que ha ganado el Premio Ala Delta de este año. Una delicia....
Para "compensar", este finde he leído Un cóndor en Madrid, una novelita infantil de Paloma Muiña que ha ganado el Premio Ala Delta de este año. Una delicia....
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jueves, 5 de junio de 2014
Test de Bechdel
Hace tiempo descubrí el Test de Bechdel y desde entonces lo he "aplicado" montones de veces no sólo a pelis, que parece que es para lo que fue ideado en origen, sino también a cualquier otro "formato": cómics, teatro... y por supuesto novelas y cuentos.
La idea es sencilla: se trata de hacer varias preguntas relacionadas con lxs personajes que aparecen en la historia para valorar cuánto se ha tenido en cuenta el punto de vista femenino y cuánto pesa el androcentrismo en dicha historia:
La idea es sencilla: se trata de hacer varias preguntas relacionadas con lxs personajes que aparecen en la historia para valorar cuánto se ha tenido en cuenta el punto de vista femenino y cuánto pesa el androcentrismo en dicha historia:
- En la narración (peli, obra de teatro, cuento, cómic, novela, etc.) aparecen al menos dos mujeres y cada una de ellas tiene nombre propio.
- En algún momento de la historia mantienen una conversación entre ellas.
- Y esa conversación NO trata sobre algún hombre.
Parece que las preguntas son relativamente inocentes y sencillas pero es sorprendente la cantidad inmensa de pelis o novelas que no pasan el test, pelis en las que sólo o casi sólo hay hombres (o chicos o niños), en las que las mujeres sólo tienen un papel secundario...
El test aparece por primera vez en 1985 en una tira de cómic de Alison Bechdel, titulada The rule, y se lo atribuye a su amiga Liz Wallace:
Últimamente he pensado mucho en ello especialmente respecto a las novelas para público infantil y juvenil. Me sorprende, para bien, cómo se cuidan estas cosas en algunas novelas (no necesariamente recientes) como las de Christine Nöstlinger, Mirjam Pressler, Gunnel Linde o Astrid Lindgren... (casualmente todas mujeres...)
Sin embargo, en otras es muy difícil encontrar personajes femeninos interesantes, incluso en libros mucho más recientes de autores y autoras que parece que deberían estar mucho más implicadxs en el tema del género, aunque sólo fuera por influencia del entorno y por todos los cambios que ha habido en las últimas décadas en nuestra sociedad.
Un buen ejemplo, para no imitar, es la insustancial y decepcionante Historia de un segundo, del extremada e increíblemente prolífico Jordi Sierra i Fabra, que leí no hace mucho, novela que a pesar de estar publicada hace cuatro o cinco años y ser uno de los más recientes premios Barco de Vapor, sorprendentemente mantiene y perpetúa los mismos modelos de siempre: chica encerrada por su padre en lo alto del torreón y chico que la rescata y son felices para siempre........ ¡Un espanto!
Un buen ejemplo, para no imitar, es la insustancial y decepcionante Historia de un segundo, del extremada e increíblemente prolífico Jordi Sierra i Fabra, que leí no hace mucho, novela que a pesar de estar publicada hace cuatro o cinco años y ser uno de los más recientes premios Barco de Vapor, sorprendentemente mantiene y perpetúa los mismos modelos de siempre: chica encerrada por su padre en lo alto del torreón y chico que la rescata y son felices para siempre........ ¡Un espanto!
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miércoles, 4 de junio de 2014
Mirjam Pressler
Cada vez me gustan más los libros de Mirjam Pressler [1940-2019], novelista alemana cuyo trabajo, al menos el que yo conozco, está dirigido a público infantil y juvenil. Estos días he leído Y por fin habló y Arañazos en la pintura.
En sus novelas no hay fantasía: nada de princesas, ni dragones, ni magia... Hay realidad. En las novelas que he leído quien cuenta la historia suele ser un chico o una chica adolescentes, hablando en primera persona y contando lo que le ocurre en el cole, en casa, con su familia, con sus compañerxs de clase, con el mundo. Hablando de su realidad y de cómo trata de encararla de la mejor forma posible.
A veces, algunas historias, pueden dar la sensación de estar teñidas de tristeza. Pero en ningún momento da la impresión de recrearse en la tristeza o en la pesadumbre de quien las cuenta, sino de contar historias sobre la realidad, uno de cuyos componentes es la tristeza, la inseguridad, las dudas, lo difícil que es vivir... y más si tienes 13 ó 14 años y tu vida es "complicada".
De la novela Y por fin habló:
Me gusta mucho, como ocurre también con las historias de Christine Nöstlinger, que muchas de sus novelas queden abiertas, que no se dé un final redondo, ni mucho menos un final feliz. Lo que se cuenta en ellas es una especie de paréntesis en la vida de los personajes, un episodio que queda más o menos cerrado al terminar la novela, pero que da pie a quien la lee a pensar que esos personajes siguen ahí y continúan con sus vidas. Aunque algunos de los conflictos que surgen hayan sido resueltos, aparecerán otras alegrías y otras tristezas en sus vidas que siguen... como ocurre también con la vida de quien las lee...
En sus novelas no hay fantasía: nada de princesas, ni dragones, ni magia... Hay realidad. En las novelas que he leído quien cuenta la historia suele ser un chico o una chica adolescentes, hablando en primera persona y contando lo que le ocurre en el cole, en casa, con su familia, con sus compañerxs de clase, con el mundo. Hablando de su realidad y de cómo trata de encararla de la mejor forma posible.
A veces, algunas historias, pueden dar la sensación de estar teñidas de tristeza. Pero en ningún momento da la impresión de recrearse en la tristeza o en la pesadumbre de quien las cuenta, sino de contar historias sobre la realidad, uno de cuyos componentes es la tristeza, la inseguridad, las dudas, lo difícil que es vivir... y más si tienes 13 ó 14 años y tu vida es "complicada".
De la novela Y por fin habló:
Me siento tan descargada y alegre como si hubiera sacado un diez en Latín y otro en Matemáticas.
Me late el corazón cuando abro la puerta de casa. Pero mamá no me pregunta nada y yo no le cuento nada. Únicamente como mi bocadillo y me voy un ratito al parque. Es realmente una gran suerte que vivamos tan cerca del parque. Moni viene conmigo. Ha insistido tanto que tuve que ceder. Apenas hablo con ella pero parece que no le importa. Se pone a saltar con alegría y a buscar entre la hierba alta, junto a los árboles, las primeras violetas. Me acuerdo de la rabia que he sentido y del extraordinario alivio de después. ¿Les resultará a los demás igual? ¿Gritarán así todos los que van allí?
A la mañana siguiente me despierto con unas agujetas horribles en los hombros y en el brazo. Pero en seguida me siento bien. Me gustaría hablarle a Alex del señor Hausmann pero no puedo. Tendría que contárselo todo para que comprenda.
Me gusta mucho, como ocurre también con las historias de Christine Nöstlinger, que muchas de sus novelas queden abiertas, que no se dé un final redondo, ni mucho menos un final feliz. Lo que se cuenta en ellas es una especie de paréntesis en la vida de los personajes, un episodio que queda más o menos cerrado al terminar la novela, pero que da pie a quien la lee a pensar que esos personajes siguen ahí y continúan con sus vidas. Aunque algunos de los conflictos que surgen hayan sido resueltos, aparecerán otras alegrías y otras tristezas en sus vidas que siguen... como ocurre también con la vida de quien las lee...
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miércoles, 21 de mayo de 2014
A trompicones
Aunque ya tiene unos añitos (fue escrita en el 81), la novela A trompicones, de la escritora alemana Mirjam Pressler [1940-2019], es de lo mejorcito que he leído en literatura infantil y juvenil sobre discapacidad y fracaso escolar.
lunes, 12 de mayo de 2014
Christine Nöstlinger
Estos días he estado leyendo varios libros de la escritora austriaca de literatura infantil y juvenil Christine Nöstlinger [1936-2018].
- Un marido para mamá
- Una historia familiar
- ¡Vuela, abejorro!
- Wetti y Babs
- Hugo, el niño en sus mejores años
En general magnífica, absolutamente recomendable. De vez en cuando leo cosas destinadas a público infantil o juvenil que me resultan un poco rancias, con ideas más propias de la infancia de mis padres que de la de mis sobrinxs. Nada que ver con las novelas de Nöstlinger: frescas, actuales, plenamente vigentes muchos años después de haber sido escritas, removedoras...
Dos cosas que me han gustado mucho de varias de estas novelas:
- Una de ellas la cuenta muy bien el artículo de la wikipedia sobre la autora: "sus libros nacen de problemas reales abordados sin dramatismo y casi siempre con humor o ironía".
- Y la otra: en muchos de sus libros las historias no quedan cerradas del todo. Aparentemente se resuelve el "conflicto" que se plantea en la novela, pero no del todo. La vida es más complicada que las películas de Hollywood y en la realidad raramente se dan "finales felices definitivos". Irónicamente en la última página de una de estas novelas con uno de esos finales más o menos abiertos (Una historia familiar) encuentro este párrafo:
Gretchen se dejó caer en su asiento y trató de prestar atención al profesor de Lengua. Este se lamentaba de que la mayoría de las redacciones no tuviesen un verdadero "final". ¡Lo que no se podía hacer, decía, era estar escribiendo durante cincuenta minutos para luego, cuando tocaba el timbre, poner punto final en cualquier sitio! Antes de empezar una redacción, dijo, había que pensar muy bien qué se quería escribir.
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miércoles, 23 de abril de 2014
gente que lee (3)
Elena Poniatowska [1932- ], hoy premio Cervantes 2013, fotografiada por el fotógrafo, también mexicano, Héctor García Cobo [1923-2012].
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lunes, 21 de abril de 2014
Lecturas de Semana Santa
Estos días estoy leyendo mucha literatura infantil y juvenil:
Algunas cosas fantásticas (como los dos primeros libros de esta mini-lista), a pesar de tener más de cuarenta años, y otras rancias a más no poder (como el último), a pesar de ser de 2010. Pero de eso me apetece hablar aquí en otro momento.
Y también estoy leyendo a Alice Munro. Un descubrimiento maravilloso. Me ha pasado con ella lo mismo que me ocurrió hace años con Coetzee. Cuando les dieron el Nobel no conocía a ninguno de lxs dos, y al empezar a leerlos me fascinaron...
He leído Mi vida querida (una colección de cuentos sorprendente) y La vida de las mujeres (una novela creo que bastante autobiográfica).
Seguiré con ella...
- La piedra blanca de Gunnel Linde
- Un marido para mamá de Christine Nöstlinger
- Mande a su hijo a Marte de Fernando Lalana
- Historia de un segundo de Jordi Sierra i Fabra
Algunas cosas fantásticas (como los dos primeros libros de esta mini-lista), a pesar de tener más de cuarenta años, y otras rancias a más no poder (como el último), a pesar de ser de 2010. Pero de eso me apetece hablar aquí en otro momento.
Y también estoy leyendo a Alice Munro. Un descubrimiento maravilloso. Me ha pasado con ella lo mismo que me ocurrió hace años con Coetzee. Cuando les dieron el Nobel no conocía a ninguno de lxs dos, y al empezar a leerlos me fascinaron...
He leído Mi vida querida (una colección de cuentos sorprendente) y La vida de las mujeres (una novela creo que bastante autobiográfica).
Seguiré con ella...
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martes, 1 de abril de 2014
¿Quién quiere ponerse a escribir otro libro?
Desde luego que Jackson sabía que los
libros existían porque alguien se sentaba a escribirlos, que no
salían de la nada. La cuestión era qué les movía a escribirlos,
con tantos, tantísimos libros como había en el mundo. Dos de esos
libros se los había tenido que leer en el colegio. Historia de dos
ciudades y Huckleberry Finn, ambos con un lenguaje que acababa
cansando, aunque por distintos motivos. Y era comprensible. Fueron
escritos en el pasado.
Lo que a Jackson le asombraba, aunque
no tenía intención de que se le notara, era que alguien quisiera
ponerse a escribir otro libro en el momento presente. Ahora.
Del cuento Tren, incluido en el libro
Mi vida querida, de la escritora canadiense Alice Munro [1931- ], premio Nobel en 2013.
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viernes, 21 de marzo de 2014
Mezclando cosas
Estos días ando con varios libros a la vez, como muchas veces últimamente. En estas últimas semanas he terminado La prisión de la libertad de Michael Ende, Memorias de una vaca de Bernardo Atxaga, Capitán de mar y guerra de Patrick O'Brian y El Mago de Oz de L. Frank Baum. Entre uno y otro le hinco el diente a los cuentos de Alice Munro (que me tienen maravillado) y cuando vengo a Madrid me ventilo unos cuantos articuentos de Juan José Millás.
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viernes, 14 de febrero de 2014
Chocolate amargo
Hace unos 25 años, cuando aún estaba en el grupo scout de mi cole, hice varios cursos para ser monitor de tiempo libre. Entre los diferentes módulos que se podían elegir para completar las horas que se exigían, había uno sobre coeducación e igualdad de género, aunque esa palabra, género, aún no estaba tan extendida como hoy.
Fue la primera vez que asistí a un curso, taller, encuentro, etc. que me permitió organizar un poco ideas que, aunque me parecían de sentido común, aún tenía muy desordenadas: la igualdad de oportunidades, de derechos y de deberes entre hombres y mujeres, el sexismo en los juegos y juguetes o en la publicidad, el lenguaje inclusivo, la coeducación, los roles de género, etc. Aquel fin de semana me marcó muchísimo y me abrió caminos que aún hoy sigo transitando.
Durante esos días nos recomendaron varios libros y uno de ellos, cuyo título por algún motivo he recordado durante todos estos años, fue Chocolate amargo, de la escritora alemana Mirjam Pressler. Ayer lo encontré en la biblioteca del Centro de Humanidades de La Cabrera y lo leí de una sentada después de cenar.
Una novela escrita en 1980, hace ya un tercio de siglo, pero absolutamente vigente en todo lo que cuenta: las dificultades de la adolescencia con la propia imagen y la aceptación en el grupo, los roles dentro de la familia tradicional, la autoridad difícil de cuestionar del padre dentro de esa familia y la frustración de la madre por vivir una vida que no le gusta, la rebeldía adolescente y la rebeldía de mujeres que tratan de librarse de siglos de presión... Un libro muy recomendable no sólo para jóvenes, que es a quien en principio está dirigido, sino también para adultxs.
Fue la primera vez que asistí a un curso, taller, encuentro, etc. que me permitió organizar un poco ideas que, aunque me parecían de sentido común, aún tenía muy desordenadas: la igualdad de oportunidades, de derechos y de deberes entre hombres y mujeres, el sexismo en los juegos y juguetes o en la publicidad, el lenguaje inclusivo, la coeducación, los roles de género, etc. Aquel fin de semana me marcó muchísimo y me abrió caminos que aún hoy sigo transitando.
Durante esos días nos recomendaron varios libros y uno de ellos, cuyo título por algún motivo he recordado durante todos estos años, fue Chocolate amargo, de la escritora alemana Mirjam Pressler. Ayer lo encontré en la biblioteca del Centro de Humanidades de La Cabrera y lo leí de una sentada después de cenar.
Una novela escrita en 1980, hace ya un tercio de siglo, pero absolutamente vigente en todo lo que cuenta: las dificultades de la adolescencia con la propia imagen y la aceptación en el grupo, los roles dentro de la familia tradicional, la autoridad difícil de cuestionar del padre dentro de esa familia y la frustración de la madre por vivir una vida que no le gusta, la rebeldía adolescente y la rebeldía de mujeres que tratan de librarse de siglos de presión... Un libro muy recomendable no sólo para jóvenes, que es a quien en principio está dirigido, sino también para adultxs.
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jueves, 13 de febrero de 2014
Los libros tristes
—¿Te gustan los libros tristes?
—Sí, encuentro que para que un libro sea bueno hay que poder llorar por lo menos una vez al leerlo.
De la novela Chocolate amargo, de la escritora alemana Mirjam Pressler [1940-2019].
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| Mirjam Pressler |
Actualización [mayo de 2020]: Revisando y actualizando mi blog me encuentro con que Mirjam Pressler murió hace algo más de un año. Sit tibi terra levis...
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