He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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martes, 27 de septiembre de 2016

La nostalgia

[...] pero la nostalgia no es un sentimiento estético, ni siquiera está ligada al recuerdo de la felicidad, se siente nostalgia de un lugar simplemente porque uno ha vivido allí, poco importa si bien o mal, el pasado siempre es bonito, y también el futuro, sólo duele el presente y cargamos con él como un absceso de sufrimiento que nos acompaña entre dos infinitos de apacible felicidad.

De la novela Sumisión [2015] de Michel Houellebecq [1956- ].

viernes, 9 de septiembre de 2016

Mediocridad

Es cierto que, en mi juventud, las elecciones eran muy poco interesantes; la mediocridad de la "oferta política" era incluso sorprendente. Un candidato de centroizquierda era elegido, por uno o dos mandatos según su carisma individual, y oscuras razones le impedían llevar a cabo un tercero; luego la población se hartaba de ese candidato y más generalmente del centroizquierda, se observaba un fenómeno de alternancia democrática y los votantes llevaban al poder a un candidato de centroderecha, a ése también por uno o dos mandatos, en función de su propia naturaleza. Curiosamente, los países occidentales estaban extremadamente orgullosos de ese sistema electoral que, sin embargo, no era mucho más que el reparto de poder entre dos bandas rivales, y llegaban incluso a declarar guerras para imponerlo a países que no compartían su entusiasmo.

He encontrado este párrafo hace unos días leyendo la novela Sumisión [2015] de Michel Houellebecq [1956- ]. Parece especialmente pertinente en estos tiempos de políticas inciertas (y políticxs mediocres) que vivimos en España...

(Por cierto, la novela tiene algunas cosas que personalmente me chirrían un poco, pero me ha parecido muy recomendable.)

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Qué es un libro que nos gusta?

Al igual que la literatura, la música puede determinar un cambio radical, una conmoción emocional, una tristeza o un éxtasis absolutos; al igual que la literatura, la pintura puede generar asombro, una nueva mirada ante el mundo. Pero sólo la literatura puede proporcionar esa sensación de contacto con otra mente humana, con la integralidad de esa mente, con sus debilidades y sus grandezas, sus limitaciones, sus miserias, sus obsesiones, sus creencias: con todo cuanto la emociona, interesa, excita o repugna. Sólo la literatura permite entrar en contacto con el espíritu de un muerto, de manera más directa, más completa y más profunda que lo haría la conversación con un amigo, pues por profunda, por duradera que sea una amistad, uno nunca se entrega en una conversación tan completamente como lo hace frente a una hoja en blanco, dirigiéndose a un destinatario desconocido. Por supuesto, tratándose de literatura, la belleza del estilo y la musicalidad de las frases tienen su importancia; no cabe desdeñar la profundidad de la reflexión del autor ni la originalidad de sus pensamientos; pero ante todo un autor es un ser humano, presente en sus libros, y en definitiva poco importa que escriba muy bien o muy mal, lo esencial es que escriba y que esté, efectivamente, presente en sus libros (es extraño que una condición tan simple, tan poco discriminatoria en apariencia, lo sea tanto en realidad, y que ese hecho evidente, fácilmente observable, haya sido tan poco explotado por los filósofos de corrientes diversas: dado que los seres humanos poseen en principio, a falta de cualidad, una misma cantidad de ser, en principio todos están más o menos igualmente "presentes"; no es ésa sin embargo la impresión que dan a unos siglos de distancia, y con demasiada frecuencia vemos, a lo largo de las páginas que sentimos dictadas por el espíritu del tiempo más que por una individualidad propia, cómo se deshilacha un ser incierto, cada vez más fantasmagórico y anónimo). Igualmente, un libro que nos gusta es ante todo un libro del que nos gusta el autor, al que deseamos conocer y con el que apetece pasar los días.

De las primeras páginas de la novela Sumisión [2015] del escritor francés Michel Houellebecq  [1956- ].

jueves, 4 de agosto de 2016

En agosto, Julio

- Estoy releyendo a Stieg Larsson (que me está volviendo a gustar mucho),
- el otro día cogí en la biblioteca Sumisión de Michel Houllebecq (leí algo suyo hace años y no me entusiasmó, pero tengo mucha curiosidad por esta novela),
- y aún tengo pendientes algunos de los regalitos de mi cumple (he leído ya dos de ellos que me encantaron y los demás me están esperando)...

...Pero ya que estoy currando dando clases en la sierra y no voy a poder viajar 'de verdad' durante estas próximas semanas, he decidido dedicárselas a tutiplén al enorme Julio Verne...