Afortunadamente
no tenemos presente.
No tenemos presente
lo
de
que
nos tenemos que morir.
Gloria Fuertes [1917-1998]
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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martes, 7 de mayo de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
Deleatur
Hace unos días, leyendo la novela El corrector, de Ricardo Menéndez Salmón, aprendí lo que es el signo deleatur:
Se trata del signo que usan quienes corrigen para indicar que el texto marcado ha de ser suprimido.
Un no parar de aprender, oiga.
Se trata del signo que usan quienes corrigen para indicar que el texto marcado ha de ser suprimido.
Un no parar de aprender, oiga.
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jueves, 2 de mayo de 2019
El tedio
Hasta donde recuerdo, siempre quise ser escritor. Como las caries, mi vocación fue temprana. De niño llenaba ya cuadernos con historias que me ayudaban a soportar mi soledad, aquella vida sin hermanos y, en la mayoría de las ocasiones, sin padres que llevé hasta la adolescencia, cuando mi horizonte se ensanchó con otros juegos y otros jueces.
Nunca he comprendido a quienes afirman que la infancia es el paraíso del hombre. Mi infancia fue triste. La abundancia material que me rodeó, incluso el afecto de las personas que cuidaban de mí, jamás consiguió librarme del aburrimiento, pues desde muy pronto comprendí cuál es la verdadera maldición de la vida. La verdadera maldición de la vida no es el trabajo, ni el sinsentido de la existencia, ni siquiera el dolor o la enfermedad: la verdadera maldición de la vida es el tedio. Sólo quien vence al tedio ha vivido, sólo quien es capaz de hacer algo distinto a matar el tiempo merece decir «he vivido».
Únicamente en los libros, bien como lector, bien como escritor, bien como corrector, he logrado vencer esa sensación de hastío infinito ante los sucesos de la vida. Los viajes me cansan como la Naturaleza cansaba a Hegel, que la veía repetirse a cada paso; la política me cansa como cansa asistir una y otra vez a la misma comedia representada por perros de distinto pelaje, pero que, sin embargo, ladran en idéntica clave; incluso las drogas o los placeres del cuerpo me arrastran, invariablemente, hacia una suerte de antieuforia, de monstruosa apatía.
A menudo Zoe, cuando me encuentra tirado en la cama con mi Onetti, mi Cheever o mi Kawabata en la mano, me llama cínico, eunuco y otras lindezas por el estilo. En esos momentos de rara armonía yo suelo sonreír como un buda ilustrado, agito el libro igual que un abanico y le propongo que nos demos un buen revolcón, pues sé que al regresar de su carne tibia, más allá del músculo y la vena, más allá de nuestro goce y nuestro sincero amor, siempre estarán ellos esperándome.
Capítulo IV de la novela El corrector [2009] de Ricardo Menéndez Salmón [1971- ].
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lunes, 29 de abril de 2019
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
ーEl mundo es eso ーrevelóー. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos [1989], Eduardo Galeano [1940-2015].
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
ーEl mundo es eso ーrevelóー. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos [1989], Eduardo Galeano [1940-2015].
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martes, 23 de abril de 2019
De vuelta...
Hace tiempo que me rondaba la idea de volver a este blog...
Después de muchos meses (más o menos) ininterrumpidos colgando entradas aquí relacionadas con las cosas que leo y las cosas que escribo, en octubre del año pasado, sin previo aviso, sin quererlo, dejé de publicar entradas en mi Capítulo VI.
Ha sido una especie de descanso. Y me apetecía volver a compartir lo bien que me lo paso con los libros. Y hoy, 23 de abril, puede ser un buen día...
Ayer mi casero me dijo que tenía en el buzón un aviso de una carta que me había llegado. Pensé en Hacienda, pensé en multas del coche... en fin, poca gente me escribe últimamente en papel, así que no pensé en nada bueno.
Esta mañana la he recogido y he visto que no era de Hacienda ni de Tráfico. Era un aviso de una carta enviada por mi amigo Sergio desde Segovi, que llevaba en el buzón desde el día 11: demasiados días sin pasar por casa...
Y hoy mismo no he podido aguantar las ganas y me he ido a Correos a ver qué era.
¡Me encanta!
Un libro sobre "taras, neuras y tics de quienes leen con locura" que me llega el día del Libro....
¿Qué mejor excusa para resucitar mi blog sobre cosas que leo y cosas que escribo que contar que me han hecho un regalo tan, tan, tan molón...?
¡¡¡Seguimos!!!
Después de muchos meses (más o menos) ininterrumpidos colgando entradas aquí relacionadas con las cosas que leo y las cosas que escribo, en octubre del año pasado, sin previo aviso, sin quererlo, dejé de publicar entradas en mi Capítulo VI.
Ha sido una especie de descanso. Y me apetecía volver a compartir lo bien que me lo paso con los libros. Y hoy, 23 de abril, puede ser un buen día...
***
Ayer mi casero me dijo que tenía en el buzón un aviso de una carta que me había llegado. Pensé en Hacienda, pensé en multas del coche... en fin, poca gente me escribe últimamente en papel, así que no pensé en nada bueno.
Esta mañana la he recogido y he visto que no era de Hacienda ni de Tráfico. Era un aviso de una carta enviada por mi amigo Sergio desde Segovi, que llevaba en el buzón desde el día 11: demasiados días sin pasar por casa...
Y hoy mismo no he podido aguantar las ganas y me he ido a Correos a ver qué era.
¡Me encanta!
Un libro sobre "taras, neuras y tics de quienes leen con locura" que me llega el día del Libro....
¿Qué mejor excusa para resucitar mi blog sobre cosas que leo y cosas que escribo que contar que me han hecho un regalo tan, tan, tan molón...?
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Sergio Martín
viernes, 12 de octubre de 2018
6:50 am
Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópolis que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritos matutinos con precisión y rapidez. Se lavan los dientes, se afeitan, eligen una corbata, se pintan los labios. Ven las noticias de la televisión, intercambian algunas palabras con su familia, comen, defecan.
Junto con el alba, llegan los cuervos en bandadas a la ciudad en busca de alimento. Sus alas negrísimas y aceitosas brillan al sol de la mañana. La dualidad no reviste una gran importancia ni para los cuervos ni para los seres humanos. Asegurarse los nutrientes necesarios para la propia supervivencia: éste es, para ellos, el asunto primordial. Los camiones aún no han recogido toda la basura de las calles. Es una ciudad gigantesca y produce cantidades ingentes de desechos. Entre graznidos alborozados, los cuervos se lanzan sobre todos los rincones de la ciudad, como bombarderos en picado.
El nuevo sol vierte una nueva luz sobre las calles. Los cristales de los rascacielos lanzan destellos cegadores. En el cielo no hay ni una sola nube. Por ahora, no descubrimos ni un solo jirón. Sólo la neblina de la polución se extiende a lo largo de la línea del horizonte. La luna en cuarto creciente flota en el cielo del oeste convertida en una muda y pétrea masa de color blanco, en un mensaje perdido en la lejanía. Los helicópteros de los boletines informativos sobrevuelan el cielo con un movimiento nervioso, enviando a las emisoras imágenes del estado del tráfico en las carreteras. En la autopista de la capital, los vehículos que acceden a la ciudad ya han empezado a formar retenciones entre los peajes. Frías sombras se extienden aún en muchas calles encajonadas entre los edificios. En ellas todavía permanecen intactos muchos recuerdos de la noche anterior.
De la novela After Dark [2004] del escritor japonés Haruki Murakami [1949- ].
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jueves, 11 de octubre de 2018
Postrarse
En agradecimiento, me postro ante todas las generaciones de antepasados de mi familia biológica. Veo a mi madre y a mi padre, cuya sangre, carne y vitalidad corren por mis propias venas y alimentan cada célula de mi cuerpo. A través de ellos veo a mis cuatro abuelos. Sus expectativas, experiencias y sabiduría me han sido transmitidas a través de innumerables generaciones de antepasados. Llevo en mí la vida, sangre, experiencia, sabiduría, felicidad y dolor de todas las generaciones. Practico para transformar el sufrimiento y los demás elementos susceptibles de ser transformados. Abro mi corazón, carne y huesos para recibir la energía de la visión interior, del amor y de la experiencia transmitidos por mis antepasados. Veo que el origen de mis raíces procede de mi padre, mi madre, mis abuelos, mis abuelas y todos mis antepasados. Sé que sólo soy la continuación de este linaje ancestral. Por favor, apóyame, protégeme y transmíteme tu energía. Sé que dondequiera que los hijos y los nietos estén, los antepasados también están allí. Sé que los padres aman siempre y apoyan a sus hijos y a sus nietos aunque no siempre sean capaces de expresarlo eficazmente por culpa de las dificultades que han tenido. Veo que mis antepasados han intentado construir un modo de vivir basado en la gratitud, la alegría, la confianza, el respeto y el amor compasivo. Como continuación de mis antepasados me postro profundamente y permito que sus energías fluyan a través de mí. Pido a mis antepasados que me apoyen, me protejan y me den fuerza.
Texto del maestro zen vietnamita Thích Nhất Hạnh [1926- ], que hoy cumple 92 años, con el que se cierra el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
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martes, 2 de octubre de 2018
Donde el lector convendrá en que a rose is a rose is a rose-
¿Cuántas veces, bajo el efecto de la sorpresa, se pierde la verdadera sorpresa que ésta encierra? Es lo que quizá nos sucedió hoy delante de la recepción del motel del paradero de Beaune, donde alguien a quien sin duda no veremos jamás ha cultivado rosas de formas perfectas y de colores deslumbrantes. ¿Cómo decir un color que se extiende sobre los pétalos como si fuera la cosa más natural del mundo, y que es a la vez textura, consistencia, luz y sombra, calor que no impide que una suerte de certidumbre de frescura domine el conjunto? Inútil explicar que las más asombrosas eran de un color que habría que situar entre el rojo y el rosa, dosificando cuidadosamente las ligeras gotas de naranja que realzaban su luminosidad; pues incluso si el lector lograra por un azar delirante una visión mental de ese tinte le faltaría el aterciopelado a la vez pesado y transparente que parecía sostener el desafío de darse tranquilamente allí, a unos cientos de metros de la autopista, de sus ruidos, sus ritmos y sus gases de combustión. No se podía hacer otra cosa que quedarse ahí, entregarse a la sed de ese color, de esa textura, sorprendidos al comprobar que una emoción semejante puede nacer todavía de una flor, y sintiéndonos un poco tontos al no tener otra posibilidad de reacción que la de decir oh, qué hermosura. Y encaminarnos al cuarto del motel, llave en mano.
¿Pero quién nos dice que ese color, que es una sorpresa en sí mismo, existe únicamente para alejar al espectador, por la sorpresa misma, de otra cosa, de una clave oculta en el interior de los pétalos, una belleza aún más grande protegida por un peldaño inferior del mismo fenómeno? Esa última mirada, ¿no hubiera debido excitar todavía más nuestra sed, en vez de saciarla? ¿O hay que aceptar ese género de belleza tal como se presenta, como si nada pudiera sobrepasarla? No sabremos nunca si esa flor perfecta ocultaba una segunda todavía más maravillosa. Y no siendo botánicos, nos hubiera sido imposible ir a ver sin destruir lo que se nos había ofrecido como un placer gratuito e inesperado.
De Los autonautas de la cosmopista [1983] de Julio Cortázar [1914-1984] y Carol Dunlop [1946-1982].
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lunes, 1 de octubre de 2018
Soneto CCXXXII
Si no es amor, ¿qué es lo que siento entonces?
Mas si es amor, por Dios, ¿qué cosa y cómo?
Si buena es, ¿por qué es mortal su efecto?
Y si mala, ¿por qué es dulce el tormento?
Si a voluntad me abraso, ¿por qué el llanto?
Si a mi pesar, ¿de qué vale lamentarse?
Oh delicioso daño, o viva muerte,
¿cómo, sin consentirlo, tanto puedes?
Y no me he de quejar, si lo consiento.
En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,
tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.
Francesco Petrarca [1304-1372]
Mas si es amor, por Dios, ¿qué cosa y cómo?
Si buena es, ¿por qué es mortal su efecto?
Y si mala, ¿por qué es dulce el tormento?
Si a voluntad me abraso, ¿por qué el llanto?
Si a mi pesar, ¿de qué vale lamentarse?
Oh delicioso daño, o viva muerte,
¿cómo, sin consentirlo, tanto puedes?
Y no me he de quejar, si lo consiento.
En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,
tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.
Francesco Petrarca [1304-1372]
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domingo, 30 de septiembre de 2018
Como un albergue
El ser humano es como un albergue.
Cada mañana llega alguien nuevo.
Éste es una alegría, este otro es tristeza,
allí viene la mezquindad
y aquí una chispa de conciencia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso
puedes encontrarlos a la puerta, sonriéndote;
invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien viene,
porque cada uno ha sido enviado
como una guía desde el más allá.
Del poeta sufí Rumi [1207-1273], de cuyo nacimiento se cumplen hoy 811 años.
Lo he encontrado en el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
Cada mañana llega alguien nuevo.
Éste es una alegría, este otro es tristeza,
allí viene la mezquindad
y aquí una chispa de conciencia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso
puedes encontrarlos a la puerta, sonriéndote;
invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien viene,
porque cada uno ha sido enviado
como una guía desde el más allá.
Del poeta sufí Rumi [1207-1273], de cuyo nacimiento se cumplen hoy 811 años.
Lo he encontrado en el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
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viernes, 28 de septiembre de 2018
El buen ánimo
Preciso es que quien quiera tener buen ánimo no sea activo en demasía, ni privada ni públicamente, ni que emprenda acciones superiores a su capacidad natural. Debe, más bien, tener una precaución tal que, aunque el azar le impulse a más, lo rechace en su decisión y no acometa más de lo que es capaz, pues la carga adecuada es más segura que la grande.
A los hombres les adviene el buen ánimo a través de un goce moderado y una vida adecuada. Las deficiencias y los excesos tienden a transformarse en sus opuestos y a causar grandes conmociones en el alma y las almas movidas por grandes agitaciones ni están equilibradas ni son animosas. Preciso es, pues, ocuparse de lo que se puede y contentarse con lo que se tiene, mostrar escaso interés por los que son envidiados o admirados y no estar cerca de ellos con el pensamiento. Uno debería dirigir su mirada hacia los desgraciados y pensar en la fortaleza con que sufren, de modo que lo que uno tiene a su alcance le parezca grande y envidiable y no le ocurra que sufre en su alma por la apetencia de más cosas. Pues, quien admira a los que tienen y son considerados felices por los demás hombres y los tiene presentes constantemente en su recuerdo se ve siempre obligado a emprender novedades y a lanzarse, por causa del deseo, a acciones irremediables que las leyes prohíben. Por esta razón no se deben buscar las apetencias de éstos, sino que uno debe tener buen ánimo, al comparar su propia vida con la de los que lo pasan peor. Debe uno congratularse a sí mismo con la reflexión sobre cómo obra y soporta mejor que los otros sus sufrimientos. Si te adhieres a este parecer, vivirás con mejor ánimo y evitarás no pocas calamidades en la vida -la envidia, los celos y la melovolencia.
Demócrito de Abdera [460-370 AEC]
Las citas están tomadas del libro Los filósofos presocráticos [1957] de G.S. Kirk [1921-2003] y J.E. Raven [1914-1980].
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lunes, 24 de septiembre de 2018
Un ademán afortunado
El acto de matar es instintivo, vitalmente lógico. Luego, las inhibiciones se encargan de adulterarlo. Las inhibiciones se disfrazan con una capa de moralidad. Pero en realidad se trata de repugnancia por la mera formalización, desacreditada a lo largo de una educación visual. Recuerden la primera imagen de la muerte que fijaron en su cerebro: Caín, quizá feísimo, con una descomunal quijada de burro en la mano. Abel, barbilampiño, blanco, yaciente. Después la literatura, el cine, todo, tiende a desacreditar la muerte aunque proporcionalmente la avale si la suministra el héroe. Fíjense en que el villano mata sin contenciones, sin límites. En cambio las matanzas del héroe han de justificarse siempre, ética y estéticamente. A la mujerte se le ha dado un carácter ultra: o es épica o es vergonzosa. Ustedes, a lo largo de una vida profesional, que les deseo dilatada, comprobarán que la muerte no es otra cosa que un ademán afortunado.
De la novela Yo maté a Kennedy [1972] de Manuel Vázquez Montalbán [1939-2003]
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sábado, 22 de septiembre de 2018
Mejor que leer
De repente me acarició el pelo.
Dios mío, eso significaba: ¡me acaricia a mí!
Nunca me había acariciado una chica.
Era agradable. Maravilloso. Incluso mejor que leer.
De la novela Una familia feliz [2011] de David Safier [1966- ].
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viernes, 21 de septiembre de 2018
Relajando las costumbres
Últimamente ando leyendo cosas muy densas y cerebrudas...
...así que he decidido relajarme un poco e hincarle el diente a libros algo más tranquis...
¡Seguimos!
...así que he decidido relajarme un poco e hincarle el diente a libros algo más tranquis...
¡Seguimos!
jueves, 13 de septiembre de 2018
Hacer algo creativo de verdad
-¿Te divierte tocar música? -pregunta Mari.
-Sí. Después de volar, creo que es lo más divertido que hay.
-¿Has volado alguna vez?
Takahashi sonríe. Con la sonrisa en los labios, hace una pausa antes de responder.
-No, nunca -dice-. Hablaba en sentido figurado.
-¿Quieres dedicarte profesionalmente a la música?
Él niega con la cabeza.
-No tengo tanto talento para eso. Tocar es muy divertido, pero me moriría de hambre. Porque, ¿sabes?, hay una gran diferencia entre hacerlo bien y hacer algo creativo de verdad. Yo no toco nada mal. La gente me felicita y yo estoy encantado de que me feliciten. Pero sólo eso. Así que este mes dejo la banda y me retiro del mundo de la música.
-¿Hacer algo creativo de verdad? ¿A qué te refieres?
-Pues, ¿cómo podría explicártelo...? Imagínate que eres capaz de sentir la música muy dentro de ti y que eso afecta de alguna manera a tu cuerpo, que tiene la necesidad de moverse todo el rato, e imagínate que, al mismo tiempo, afecta de igual manera a las personas que están escuchando tu música. Es crear ese estado de comunión. Supongo.
-Suena complicado.
-Muy complicado -dice Takahashi-. Así que yo me bajo en la próxima. Me cambio de tren en la siguiente estación.
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viernes, 7 de septiembre de 2018
Confiar
En la lucha de poder que a veces se da, sucede que algunas mujeres riñen por las mujeres anteriores. Su lucha es, en realidad, la que no pudieron sostener ante sus hombres las mujeres que las precedieron. En algunas culturas, incluso se les negó el estatuto de seres humanos en igualdad de condiciones. Y fueron controladas y sometidas, de manera que cuando miramos al pasado, cuando cada mujer mira hacia atrás, más allá del tiempo de su vida, seguramente encuentra a muchas otras mujeres que sufrieron en manos de los hombres, que se sintieron sometidas, humilladas o no respetadas, que tuvieron que sacrificarse y engañar y que no vivieron al hombre como un amigo en quien confiar, sino todo lo contrario. Y también muchos hombres, cuando miran atrás, encuentran a otros hombres que no pudieron estar en paz ni sentirse confiados con las mujeres, que lucharon contra ellas, o las dañaron con su soberbia y autoritarismo, y por ello se sienten afectados por una culpa que no les pertenece. Por eso, cuando los hombres pueden reconocer y respetar la culpa de los hombres anteriores, y las mujeres pueden reconocer y respetar el enojo de las mujeres anteriores, pueden verse unos a otras, y viceversa, desde un lugar más actualizado. Y, desde ahí, empezar a confiar.
Del libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
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jueves, 6 de septiembre de 2018
La ardilla hacendosa
Estos días me he vuelto un poco loco en casa buscando unos documentos que necesitaba para hacer una gestión en el ayuntamiento del pueblo en el que vivo.
Al final, entre libros, periódicos, recortes, revistas, catálogos de exposiciones, fotos y papeles varios, no he logrado encontrarlo lo que buscaba, así que, después de mucho revolver, he tenido que resolverlo con un plan B.
Al contárselo a Vero, una de las más firmes partidarias (junto con María) del cerillazo para terminar con mis problemas de orden y de acumulación, me ha hecho una sugerencia bibliográfica para ayudarme a mejorar mi vida, que no puedo resistirme a colgar aquí:
Nunca deja uno de aprender...
;o)
Al final, entre libros, periódicos, recortes, revistas, catálogos de exposiciones, fotos y papeles varios, no he logrado encontrarlo lo que buscaba, así que, después de mucho revolver, he tenido que resolverlo con un plan B.
Al contárselo a Vero, una de las más firmes partidarias (junto con María) del cerillazo para terminar con mis problemas de orden y de acumulación, me ha hecho una sugerencia bibliográfica para ayudarme a mejorar mi vida, que no puedo resistirme a colgar aquí:
Nunca deja uno de aprender...
;o)
lunes, 27 de agosto de 2018
No lea tanto
Almeda padece bastante de insomnio y el médico le ha recetado bromuro y una medicina para los nervios. Se ha tomado el bromuro, pero las gotas le han producido sueños que eran demasiado intensos e inquietantes, de modo que ha dejado el frasco para una emergencia. Le dijo al médico que notaba los globos oculares secos, como vidrio caliente, y que le dolían las articulaciones. No lea tanto, le dijo, no estudie; póngase buena y cánsese con el trabajo de la casa, haga ejercicio. Piensa que sus problemas desaparecerían si ella se casara. Lo piensa a pesar de que la mayor parte de la medicina para los nervios la prescribe a mujeres casadas.
Del cuento Meteseteung, de la escritora Alice Munro [1931- ], incluido en su libro Amistad de juventud [1990].
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domingo, 26 de agosto de 2018
Julio y Carol, autonautas
Hoy se cumplen 104 años del nacimiento de Julio Cortázar [1914-1984].
Estos días, mientras voy de vacaciones en furgo por el fresco norte y paseo por la dehesa de La Cabrera y me doy alguna vuelta por Mordor, leo a ratitos con María Los autonautas de la cosmopista [1982], el libro del viaje de París a Marsella que hizo con Carol Dunlop [1946-1982] y escribieron a cuatro manos.
Estos días, mientras voy de vacaciones en furgo por el fresco norte y paseo por la dehesa de La Cabrera y me doy alguna vuelta por Mordor, leo a ratitos con María Los autonautas de la cosmopista [1982], el libro del viaje de París a Marsella que hizo con Carol Dunlop [1946-1982] y escribieron a cuatro manos.
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sábado, 25 de agosto de 2018
Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus
Es cierto que hay cosas en el libro que se echan de menos en la peli. Para mí, sobre todo, el desciframiento del laberinto de la biblioteca, que en la novela ocupa muchas páginas y que siempre que lo he leído me ha fascinado. Pero a pesar de todo me sigue gustando verla de nuevo de vez en cuando.
Igual que me encanta volver a leer la novela cada cierto tiempo...
(Por cierto, hoy 25 de agosto, cumple 88 años el enorme Sean Connery.)
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