He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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domingo, 26 de febrero de 2017

A veces

A veces el aire pesa y cuesta caminar porque lo notas sobre los hombros como una carga enorme que te aprieta contra el mundo.
A veces pesan los zapatos como si los llevaras cargados de piedras. Y te da miedo mover los pies por si te hundes aun más, como en esas arenas movedizas que de pequeño te daban tanto miedo cuando las veías en las películas tragándose a alguien.
A veces vas por la calle y sientes en la piel y en el aire el ruido y la prisa, y observas a la gente que se mueve y corre a tu alrededor, y nadie parece notar que el mundo te pesa a ti en vez de pesarle tú a él.
A veces tienes ganas de estar a solas, mirándote, tratando de descubrirte.
A veces te echas de menos y lo que te apetece es sólo estar un rato solo contigo.
A veces caminas y caminas buscando y buscándote sin encontrar y sin encontrarte.
Y a veces alguien que te quiere te dice que sigas buscándote, porque sabe que seguro que cuando te encuentres vas a estar encantado de verte... y entonces el aire pesa algo menos y los pies van un poco más ligeros...

Madrid, febrero de 2017.

Licencia Creative Commons
A veces por Román J. Navarro Carrasco se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Francisco de Goya [1746-1828]

martes, 2 de febrero de 2016

David y Rafael

El viernes pasado estuve en un recital de poesía organizado por la biblioteca pública del Soto del Real, muy cerquita de mi pueblo.
No suelo leer mucha poesía. Nunca he estado muy acostumbrado y me cuesta, aunque ahí voy, trabajándomelo poco a poco... Creo que por eso me gusta tanto asistir a eventos como el del viernes, donde veo a los propios autores hablando de su propio trabajo y leyéndolo con su propia voz. Por eso disfruté tanto el otro día conociendo obras de Rafael Soler y de David Minayo.

Juan, el bibliotecario, al presentarles comentó que era todo un éxito ver a unas treinta personas reunidas un viernes por la tarde para escuchar poesía. Dijo que aún más si uno piensa que la poesía es algo minoritario dentro de la literatura... aunque enseguida se corrigió y dijo que la propia literatura es algo minoritario en nuestro país, no ya la poesía que queda como algo marginal...
Así que esa reunión mínima se convirtió en realidad en un pequeño aquelarre, en un encuentro casi clandestino, algo furtivo, para celebrar la cultura.
El aquelarre [1798], óleo de Francisco de Goya [1746-1828]
Mientras escuchaba los poemas que se leyeron pensaba en cuántas otras reuniones parecidas se estarían haciendo en ese mismo momento por el mundo, cuántos pequeños grupos de personas se habrían reunido aquí y allá, al mismo tiempo que nosotrxs en Soto, para compartir un poco de belleza...
Me gustó pensar en esa especie de red de gente leyendo y escuchando poemas, compartiendo lecturas, haciendo el mundo un poco mejor.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Luna llena de otoño...

Plenilunio de otoño,
paseo en torno al estanque
toda la noche.

Haiku de Matsuo Bashō [1644-1694], poeta y viajero japonés.


Bashō retratado por Yokoi Kinkoku [1761-1832], poeta y pintor japonés, contemporáneo de Goya, Beethoven y Goethe.