Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.
Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.
Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.
Del poeta griego Constantino Cavafis [1863-1933].
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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martes, 24 de abril de 2018
domingo, 15 de enero de 2017
Eso es tarea facilísima
[...]
Morcillero :: Dime: ¿Cómo llegaré a ser alguien, si soy un morcillero?
Demóstenes :: Por eso mismo te engrandecerás, porque eres ruin, procedes del mercado y tienes desparpajo.
M :: No creo merecer tanta categoría.
D :: ¡Ay de mí! ¿Por qué razón dices no merecerla? Me pareces consciente de tener cierta virtud. ¿Acaso eres de buena familia?
M :: No, ¡por los dioses!, que yo sepa, vengo de gente ruin.
D :: ¡Oh! bienaventurado, ¡qué suerte tienes!, ¡qué buena condición la tuya para la política!
M :: Pero si ni siquiera sé, buen hombre, lo de la escuela, salvo las letras, y encima muy requetemal.
D :: Sólo eso te perjudica: saberlas muy requetemal. El liderazgo del pueblo no le va al hombre instruido, ni al honrado en su forma de ser, sino al ignorante y al corrupto. Conque no dejes escapar lo que te ofrecen los dioses en sus oráculos.
[...]
M :: Los oráculos me halagan. Pero me pregunto cómo seré yo capaz de gobernar al pueblo.
D :: Eso es tarea facilísima. Haz cabalmente lo que haces. Revuelve todos los asuntos, hazlos morcilla y congráciate siempre con el pueblo endulzándole con frasecillas de cocinero. Las demás condiciones del liderazgo las reúnes: lenguaje indecente, ruin linaje, eres discutidor. Tienes todo lo necesario para la política.
[...]
De la comedia Los caballeros escrita por Aristófanes [445 aC - 385 aC] hace unos 2400 años y, sin embargo, tan actual...
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domingo, 12 de julio de 2015
Jaritos
No hace mucho leí la serie de novelas policiacas del escritor griego Petros Márkaris [1937- ]. Estos días en que se está hablando tanto de Grecia, de su crisis y del referéndum del domingo pasado, me he acordado mucho de las historias del comisario Kostas Jaritos.
Todas las novelas de la serie están ambientadas en estos últimos 15 ó 20 años y los crímenes son una buena excusa en manos de Márkaris para contar cuál es la situación real en Grecia: describe los atascos de Atenas, las condiciones en las que está viviendo alguna gente a consecuencia de lo que está ocurriendo, el sentir de la gente de a pie, la situación de la prensa, de la policía, de empresarios y trabajadores, de los políticos... Leyendo estas novelas en España, son muchas, muchas, muchas cosas las que resuenan y resultan demasiado familiares.
Las primeras novelas de la serie están ambientadas en los noventa, pasan por los primeros 2000, por las olimpiadas de Atenas del 2004 y por el inicio de la crisis, y en la última que se ha publicado el escenario es el de una Grecia que ya ha salido del euro y que trata de recuperarse tras el desastre. Como tantas veces, la literatura, aún siendo ficción, cuenta tan bien o mejor la realidad que la prensa o la historia o la sociología...
Todas las novelas de la serie están ambientadas en estos últimos 15 ó 20 años y los crímenes son una buena excusa en manos de Márkaris para contar cuál es la situación real en Grecia: describe los atascos de Atenas, las condiciones en las que está viviendo alguna gente a consecuencia de lo que está ocurriendo, el sentir de la gente de a pie, la situación de la prensa, de la policía, de empresarios y trabajadores, de los políticos... Leyendo estas novelas en España, son muchas, muchas, muchas cosas las que resuenan y resultan demasiado familiares.
Las primeras novelas de la serie están ambientadas en los noventa, pasan por los primeros 2000, por las olimpiadas de Atenas del 2004 y por el inicio de la crisis, y en la última que se ha publicado el escenario es el de una Grecia que ya ha salido del euro y que trata de recuperarse tras el desastre. Como tantas veces, la literatura, aún siendo ficción, cuenta tan bien o mejor la realidad que la prensa o la historia o la sociología...
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