Cuando era joven quería vivir en una ciudad grande.
Cuando perdí la juventud quería vivir en una ciudad pequeña.
Ahora quiero vivir.
Hoy se cumplen ocho años de la muerte del poeta Ángel González [1925-2008].
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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martes, 12 de enero de 2016
martes, 11 de agosto de 2015
Cuentitos y poesía para el verano
Los dos últimos libros que "han caído" estos días.
Este fin de semana he leído London Calling [2015] de Juan Pedro Aparicio [1941- ]. Es una colección de microrrelatos, si no recuerdo mal ninguno o casi ninguno pasa de las dos páginas, independientes pero con un hilo común: una reunión de caballeros ingleses, reunidos en un peculiar club con un embajador español, dialogan sobre diversos temas como el trato a los animales, las plumas de los ángeles o las relaciones de pareja...
Merece mucho la pena.
Y el otro es Palabra sobre palabra [2005], la poesía completa de Ángel González [1925-2008]. En realidad este libro llevaba ya unas cuantas semanas acompañándome junto a la cama y lo he ido leyendo de a poquitos. Ya he contado aquí más veces que no soy muy lector de poesía, pero me gusta probar... y lo de Ángel González ha sido un gusto.
(Por cierto, creo que se puede decir que Ángel ya es un "habitual" de este blog, pero Juan Pedro lo visitó ayer por primera vez.)
Este fin de semana he leído London Calling [2015] de Juan Pedro Aparicio [1941- ]. Es una colección de microrrelatos, si no recuerdo mal ninguno o casi ninguno pasa de las dos páginas, independientes pero con un hilo común: una reunión de caballeros ingleses, reunidos en un peculiar club con un embajador español, dialogan sobre diversos temas como el trato a los animales, las plumas de los ángeles o las relaciones de pareja...
Merece mucho la pena.
Y el otro es Palabra sobre palabra [2005], la poesía completa de Ángel González [1925-2008]. En realidad este libro llevaba ya unas cuantas semanas acompañándome junto a la cama y lo he ido leyendo de a poquitos. Ya he contado aquí más veces que no soy muy lector de poesía, pero me gusta probar... y lo de Ángel González ha sido un gusto.
(Por cierto, creo que se puede decir que Ángel ya es un "habitual" de este blog, pero Juan Pedro lo visitó ayer por primera vez.)
jueves, 30 de julio de 2015
Acaso
Me dicen que hoy es jueves.
La pequeña certeza
no la confirma nada:
ni el sol en los cristales
-débil y desteñido-,
ni la brisa que mece
borrosas ramas, lejos,
ni la lenta pereza
pesarosa
con la que me dispongo a ver qué pasa.
Salgo a la calle, y miro
sin comprender.
¿Qué tienen esos rostros
que no sea concebible cualquier martes?
El perro que olisquea la acacia desvaída,
¿no es el perro de ayer, por desventura?
Otros son los que insisten.
Me dicen que hoy es jueves.
Ángel González [1925-2008]
La pequeña certeza
no la confirma nada:
ni el sol en los cristales
-débil y desteñido-,
ni la brisa que mece
borrosas ramas, lejos,
ni la lenta pereza
pesarosa
con la que me dispongo a ver qué pasa.
Salgo a la calle, y miro
sin comprender.
¿Qué tienen esos rostros
que no sea concebible cualquier martes?
El perro que olisquea la acacia desvaída,
¿no es el perro de ayer, por desventura?
Otros son los que insisten.
Me dicen que hoy es jueves.
Ángel González [1925-2008]
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poesía
martes, 30 de junio de 2015
Me basta así
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)
Ángel González [1925-2008]
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)
Ángel González [1925-2008]
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viernes, 19 de junio de 2015
lunes, 13 de abril de 2015
Leyendo...
Estos días estoy leyendo Americanah [2013], la última novela de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie [1977- ]. Es el libro del que hablaremos el viernes que viene, en la próxima reunión de nuestro Club de Lectura Serrano.
Junto a mi cama, para picar un poquito cada noche, tengo algo de poesía:
Junto a mi cama, para picar un poquito cada noche, tengo algo de poesía:
- Palabra sobre palabra [1986], de Ángel González [1925-2008].
- Poesía completa (1968-1996) [1997], de Juan Luis Panero [1942-2013].
- El ojo de la mujer [1992], de Gioconda Belli [1948- ].
y cuentos y microcuentos:
- Cuentos completos (1880-1885), de Antón Chéjov [1860-1904].
- La glorieta de los fugitivos [2007], de José María Merino [1941- ].
¡¡¡ Disfrutando como un enano... !!!
jueves, 19 de marzo de 2015
Muerte en el olvido
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
Ángel González [1925-2008].
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
Ángel González [1925-2008].
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poesía
miércoles, 11 de marzo de 2015
Inventario de lugares propicios al amor
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas
como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el "no tocar, peligro de ignominia"
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
De Tratado de urbanismo [1967] del poeta español Ángel González [1925-2008].
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas
como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el "no tocar, peligro de ignominia"
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
De Tratado de urbanismo [1967] del poeta español Ángel González [1925-2008].
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