Dice la wikipedia que hoy, 3 de agosto, se cumplen 240 años de la inauguración del Teatro alla Scala de Milán, con el estreno de una ópera de Salieri.
Me muero de ganas de volver a Italia, de ir a La Scala, de volver a la ópera...
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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viernes, 3 de agosto de 2018
martes, 29 de mayo de 2018
Dante
Hoy se cumplen 753 años del nacimiento en Florencia de Dante Alighieri [1265-1321], poeta, autor de la Divina Comedia.
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domingo, 15 de octubre de 2017
gente que lee (186)
Floria Tosca y Mario Cavaradossi leyendo el salvoconducto que les ha escrito, poco antes de morir, el barón Scarpia para salir de Roma... durante el tercer acto de la ópera Tosca [1900] de Giacomo Puccini [1858-1924].
En la imagen Raina Kabaivanska y Plácido Domingo en la versión de la ópera que se grabó en los escenarios reales en los que ocurre la acción.
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sábado, 14 de octubre de 2017
viernes, 13 de octubre de 2017
gente que lee (185)
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jueves, 31 de marzo de 2016
miércoles, 16 de marzo de 2016
Aquí hay mucha belleza, porque en todas partes hay mucha belleza
Además, hay que contar con que Roma (cuando no se la conoce todavía) es, en los primeros días, abrumadoramente melancólica, por el muerto y turbio ambiente de museo que exhala, por la abundancia de sus antigüedades desenterradas y laboriosamente mantenidas en pie (y de las cuales se nutre un pequeño presente), por la sobre valoración innombrable de todas estas cosas deformadas y corrompidas, fomentada por eruditos y filólogos e imitada por los que recorren Italia siguiendo la costumbre; cosas que, sin embargo, en el fondo no son más que restos casuales de otro tiempo y de otra vida, de algo que no es nada nuestro ni lo ha de ser. Al fin, después de semanas de defenderse cotidianamente, se encuentra uno, aunque un poco confundido, vuelto a sí mismo, y se dice: no, aquí no hay más belleza que en cualquier otro sitio, y todos estos objetos que han venido siendo admirados por generaciones, completados y mejorados por manos de albañiles, no significan nada, no son nada y no tienen corazón ni valor; pero aquí hay mucha belleza, porque en todas partes hay mucha belleza. Aguas infinitamente llenas de vida llegan por los antiguos acueductos hasta la gran ciudad, y danzan en las muchas plazas sobre pilones de piedra blanca, y se ensanchan en cuencos anchos y espaciosos, rumorosos de día y más rumorosos de noche, que aquí es una noche grande, estrellada y suave de vientos. Y hay jardines, inolvidables alamedas y escaleras, escaleras ideadas por Miguel Ángel, escaleras construidas a imitación de las aguas que se deslizan hacia abajo; pariendo anchamente, en la cascada, un escalón de otro escalón como una onda de otra onda. Con tales impresiones, se concentra uno, se recobra, regresando de la muchedumbre con sus pretensiones, que charla y charla (¡y qué charlatana es!), y lentamente llega a reconocer las pocas cosas en que perdura lo eterno que se puede amar, y lo solitario en que se puede tomar parte silenciosamente.
De la Carta a un joven poeta [publicadas en 1929], que Rainer Maria Rilke [1875-1926] escribió a Franz Xaver Kappus el 29 de octubre de 1903 desde Roma.
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domingo, 24 de enero de 2016
En 'Una jornada particular'
Con Ettore Scola he hecho seis o siete películas. Me gusta Ettore. Tiene sentido del humor, es inteligente, a menudo tranchant, y simpático.
Con él puedes aportar ideas; si son válidas, las acepta. En una palabra, con Scola trabajas en colaboración.
Recuerdo que en Una jornada particular yo, en el papel de homosexual, tenía que hacer una llamada telefónica muy delicada a mi amigo.
-Ettore -le dije-, el pudor me sugiere hacer esta escena totalmente de espaldas. Acércate por detrás de mí con la cámara, para que lo que yo diga no resulte violento, no llegue al espectador de forma desagradable.
Scola estuvo de acuerdo, y es uno de los momentos más hermosos de la película.
También en Una jornada particular, Ettore me preguntó si recordaba alguna canción de mi adolescencia. Me acordaba de una que oía en casa de mi tía, que tenía tres hijas, cuando bailábamos los domingos. "Guapas muchachas enamoradas las naranjas compradas tienen un mágico sabor un perfume de amor." Con esta tonadilla le enseño en la película los pasos de un baile a Sofía Loren. Para mí, Una jornada particular sigue siendo un ejemplo de cine verdaderamente extraordinario, puro. ¿Me atrevo a decirlo? Una obra maestra.
La primera película que hice con Scola se llamaba El demonio de los celos (Dramma della gelosia) y me permitió ganar el premio al mejor actor en el Festival de Cannes. Luego ha habido otras muchas. En La noche de Varennes (Il mondo nuovo), comenzada en Francia y terminada en Italia, me confió el hermosísimo personaje de Casanova ya anciano, con problemas de próstata, un hombre anclado en su juventud, consciente de que es incapaz de entender "el mundo nuevo" creado por la Revolución: "Tal vez si fuera más joven estaría con vosotros -dice el viejo Casanova-. Lo único que me molesta, lo que no acepto, es que en nombre de la Democracia un criado se exprese y hable con absoluta libertad, con conocimiento de las cosas. ¡No, eso sí que no!"
Espero hacer muy pronto otra película con Ettore Scola.
Lo he leído en Sí, ya me acuerdo... [1996], la autobiografía del actor italiano Marcello Mastroianni [1924-1996] que estoy leyendo estos días.
Esta misma semana, el martes, ha muerto Ettore Scola [1931-2016] en Roma. Nos deja un buen puñado de buenas historias bien contadas...
Sit tibi terra levis.
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viernes, 9 de octubre de 2015
Para llegar al otro lado
Lo primero que pensé cuando empecé a leer la novela Para llegar al otro lado, del escritor moldavo Vladímir Lórchenkov [1979- ], fue que no sabía absolutamente NADA de Moldavia. Más o menos la situaba en el mapa, la incluía en la lista de países 'aparecidos' al desintegrarse la URSS... y poco más.
Así que, cuando no llevaba más de cuatro o cinco páginas, dejé el libro a un lado y eché mano de la wikipedia para entender un poco más lo que me contaba. Así me enteré un poco de la historia reciente del país, del nombre de la capital, Chișinău, y sobre todo, puse en contexto lo que empezaba a contarme la novela: que es un país del que, desde hace años, hay un flujo constante de personas que quieren emigrar a otros lugares de Europa y del mundo donde les pueda ir mejor...
Me habían recomendado la novela diciéndome que me iba a gustar la ironía, el sarcasmo, el humor (a veces un poco negro) con el que trata el tema de la emigración en Europa. Y me habían dicho también que me iba a interesar mucho lo extraordinariamente actual que es la historia que cuenta.
Tal cual. [Tengo muy buenxs asesores y asesoras para recibir recomendaciones de lectura... No me puedo quejar... jejeje...]
La novela habla de la desesperación de quienes quieren dejar su tierra invivible para buscarse la vida en otro lugar. Lo hace con humor y sarcasmo. Y con esperanza a pesar de todo.
En Larga, un pueblo del norte de Moldavia, junto a la frontera con Ucrania, todo el mundo sueña con ir a Italia, la tierra prometida, el paraíso en el que todo es posible. Hay quienes piensan, incluso, que Italia no existe, que es sólo un producto de la imaginación desbordada de quienes sólo sueñan con escapar del país. A lxs descreídxs les avala la falta de noticias de quienes se fueron, lo escaso del número de quienes han vuelto de allá, lo incierto de lo que cuentan...
Al principio la historia parece una sucesión de los intentos, más o menos descabellados, por llegar a Italia, pero poco a poco, se entremezclan muchas más cosas: los sueños y las esperanzas de quienes quieren viajar; la frustración por no conseguirlo; los engaños y los abusos de quienes se aprovechan de esas esperanzas. Y, claro, la tristeza y la desilusión y los sueños rotos por no conseguirlo.
En la novela se habla todo el rato de Moldavia e Italia, pero todo lo que se cuenta en ella es trasladable a cualquiera de las historias que vemos en los telediarios cada día desde hace mucho tiempo: la frontera de México y Estados Unidos, la valla de Melilla, la gran frontera (y gran fosa común) en que se ha convertido el Mediterráneo...
En definitiva, un libro muy recomendable, no sólo desde el punto de vista literario, sino también, quizá sobre todo, como una crónica de lo que está ocurriendo en estos inicios de siglo.
Así que, cuando no llevaba más de cuatro o cinco páginas, dejé el libro a un lado y eché mano de la wikipedia para entender un poco más lo que me contaba. Así me enteré un poco de la historia reciente del país, del nombre de la capital, Chișinău, y sobre todo, puse en contexto lo que empezaba a contarme la novela: que es un país del que, desde hace años, hay un flujo constante de personas que quieren emigrar a otros lugares de Europa y del mundo donde les pueda ir mejor...
Me habían recomendado la novela diciéndome que me iba a gustar la ironía, el sarcasmo, el humor (a veces un poco negro) con el que trata el tema de la emigración en Europa. Y me habían dicho también que me iba a interesar mucho lo extraordinariamente actual que es la historia que cuenta.
Tal cual. [Tengo muy buenxs asesores y asesoras para recibir recomendaciones de lectura... No me puedo quejar... jejeje...]
La novela habla de la desesperación de quienes quieren dejar su tierra invivible para buscarse la vida en otro lugar. Lo hace con humor y sarcasmo. Y con esperanza a pesar de todo.
En Larga, un pueblo del norte de Moldavia, junto a la frontera con Ucrania, todo el mundo sueña con ir a Italia, la tierra prometida, el paraíso en el que todo es posible. Hay quienes piensan, incluso, que Italia no existe, que es sólo un producto de la imaginación desbordada de quienes sólo sueñan con escapar del país. A lxs descreídxs les avala la falta de noticias de quienes se fueron, lo escaso del número de quienes han vuelto de allá, lo incierto de lo que cuentan...
Al principio la historia parece una sucesión de los intentos, más o menos descabellados, por llegar a Italia, pero poco a poco, se entremezclan muchas más cosas: los sueños y las esperanzas de quienes quieren viajar; la frustración por no conseguirlo; los engaños y los abusos de quienes se aprovechan de esas esperanzas. Y, claro, la tristeza y la desilusión y los sueños rotos por no conseguirlo.
En la novela se habla todo el rato de Moldavia e Italia, pero todo lo que se cuenta en ella es trasladable a cualquiera de las historias que vemos en los telediarios cada día desde hace mucho tiempo: la frontera de México y Estados Unidos, la valla de Melilla, la gran frontera (y gran fosa común) en que se ha convertido el Mediterráneo...
En definitiva, un libro muy recomendable, no sólo desde el punto de vista literario, sino también, quizá sobre todo, como una crónica de lo que está ocurriendo en estos inicios de siglo.
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viernes, 31 de julio de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Yourcenar
Dice google que hoy hace 27 años que murió Marguerite Yourcenar [1903-1987]. No he leído muchas cosas suyas, aunque es una de esas escritoras que me producen mucho interés y a la que siempre tengo en la lista de "pendientes".
Uno de sus libros que he leído es Memorias de Adriano, un librito que siempre que he vuelto a él me ha parecido muy sugerente, muy evocador...
Cuando hace unos años viajé con Elia por Italia encontramos al menos un par de referencias de Marguerite Yourcenar que me gustaron.
Una de ellas fue en la isla de Capri, donde vivió durante una temporada y escribió algunas obras.
La otra fue en Villa Adriana, un lugar maravilloso en las cercanías de Roma, que no pudimos disfrutar todo lo que nos hubiera gustado porque sufrimos demasiado por el calor que hacía.
En la entrada a la Villa hay una escultura que representa a la escritora y que recuerda su trabajo sobre el emperador Adriano.
Lo dicho, este recordatorio puede ser una buena excusa para volver a esta escritora y recorrer su obra...
Uno de sus libros que he leído es Memorias de Adriano, un librito que siempre que he vuelto a él me ha parecido muy sugerente, muy evocador...
Cuando hace unos años viajé con Elia por Italia encontramos al menos un par de referencias de Marguerite Yourcenar que me gustaron.
Una de ellas fue en la isla de Capri, donde vivió durante una temporada y escribió algunas obras.
En la entrada a la Villa hay una escultura que representa a la escritora y que recuerda su trabajo sobre el emperador Adriano.
Lo dicho, este recordatorio puede ser una buena excusa para volver a esta escritora y recorrer su obra...
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