Afortunadamente
no tenemos presente.
No tenemos presente
lo
de
que
nos tenemos que morir.
Gloria Fuertes [1917-1998]
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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martes, 7 de mayo de 2019
lunes, 29 de abril de 2019
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
ーEl mundo es eso ーrevelóー. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos [1989], Eduardo Galeano [1940-2015].
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
ーEl mundo es eso ーrevelóー. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
El libro de los abrazos [1989], Eduardo Galeano [1940-2015].
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jueves, 11 de octubre de 2018
Postrarse
En agradecimiento, me postro ante todas las generaciones de antepasados de mi familia biológica. Veo a mi madre y a mi padre, cuya sangre, carne y vitalidad corren por mis propias venas y alimentan cada célula de mi cuerpo. A través de ellos veo a mis cuatro abuelos. Sus expectativas, experiencias y sabiduría me han sido transmitidas a través de innumerables generaciones de antepasados. Llevo en mí la vida, sangre, experiencia, sabiduría, felicidad y dolor de todas las generaciones. Practico para transformar el sufrimiento y los demás elementos susceptibles de ser transformados. Abro mi corazón, carne y huesos para recibir la energía de la visión interior, del amor y de la experiencia transmitidos por mis antepasados. Veo que el origen de mis raíces procede de mi padre, mi madre, mis abuelos, mis abuelas y todos mis antepasados. Sé que sólo soy la continuación de este linaje ancestral. Por favor, apóyame, protégeme y transmíteme tu energía. Sé que dondequiera que los hijos y los nietos estén, los antepasados también están allí. Sé que los padres aman siempre y apoyan a sus hijos y a sus nietos aunque no siempre sean capaces de expresarlo eficazmente por culpa de las dificultades que han tenido. Veo que mis antepasados han intentado construir un modo de vivir basado en la gratitud, la alegría, la confianza, el respeto y el amor compasivo. Como continuación de mis antepasados me postro profundamente y permito que sus energías fluyan a través de mí. Pido a mis antepasados que me apoyen, me protejan y me den fuerza.
Texto del maestro zen vietnamita Thích Nhất Hạnh [1926- ], que hoy cumple 92 años, con el que se cierra el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
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martes, 2 de octubre de 2018
Donde el lector convendrá en que a rose is a rose is a rose-
¿Cuántas veces, bajo el efecto de la sorpresa, se pierde la verdadera sorpresa que ésta encierra? Es lo que quizá nos sucedió hoy delante de la recepción del motel del paradero de Beaune, donde alguien a quien sin duda no veremos jamás ha cultivado rosas de formas perfectas y de colores deslumbrantes. ¿Cómo decir un color que se extiende sobre los pétalos como si fuera la cosa más natural del mundo, y que es a la vez textura, consistencia, luz y sombra, calor que no impide que una suerte de certidumbre de frescura domine el conjunto? Inútil explicar que las más asombrosas eran de un color que habría que situar entre el rojo y el rosa, dosificando cuidadosamente las ligeras gotas de naranja que realzaban su luminosidad; pues incluso si el lector lograra por un azar delirante una visión mental de ese tinte le faltaría el aterciopelado a la vez pesado y transparente que parecía sostener el desafío de darse tranquilamente allí, a unos cientos de metros de la autopista, de sus ruidos, sus ritmos y sus gases de combustión. No se podía hacer otra cosa que quedarse ahí, entregarse a la sed de ese color, de esa textura, sorprendidos al comprobar que una emoción semejante puede nacer todavía de una flor, y sintiéndonos un poco tontos al no tener otra posibilidad de reacción que la de decir oh, qué hermosura. Y encaminarnos al cuarto del motel, llave en mano.
¿Pero quién nos dice que ese color, que es una sorpresa en sí mismo, existe únicamente para alejar al espectador, por la sorpresa misma, de otra cosa, de una clave oculta en el interior de los pétalos, una belleza aún más grande protegida por un peldaño inferior del mismo fenómeno? Esa última mirada, ¿no hubiera debido excitar todavía más nuestra sed, en vez de saciarla? ¿O hay que aceptar ese género de belleza tal como se presenta, como si nada pudiera sobrepasarla? No sabremos nunca si esa flor perfecta ocultaba una segunda todavía más maravillosa. Y no siendo botánicos, nos hubiera sido imposible ir a ver sin destruir lo que se nos había ofrecido como un placer gratuito e inesperado.
De Los autonautas de la cosmopista [1983] de Julio Cortázar [1914-1984] y Carol Dunlop [1946-1982].
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lunes, 1 de octubre de 2018
Soneto CCXXXII
Si no es amor, ¿qué es lo que siento entonces?
Mas si es amor, por Dios, ¿qué cosa y cómo?
Si buena es, ¿por qué es mortal su efecto?
Y si mala, ¿por qué es dulce el tormento?
Si a voluntad me abraso, ¿por qué el llanto?
Si a mi pesar, ¿de qué vale lamentarse?
Oh delicioso daño, o viva muerte,
¿cómo, sin consentirlo, tanto puedes?
Y no me he de quejar, si lo consiento.
En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,
tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.
Francesco Petrarca [1304-1372]
Mas si es amor, por Dios, ¿qué cosa y cómo?
Si buena es, ¿por qué es mortal su efecto?
Y si mala, ¿por qué es dulce el tormento?
Si a voluntad me abraso, ¿por qué el llanto?
Si a mi pesar, ¿de qué vale lamentarse?
Oh delicioso daño, o viva muerte,
¿cómo, sin consentirlo, tanto puedes?
Y no me he de quejar, si lo consiento.
En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,
tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.
Francesco Petrarca [1304-1372]
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domingo, 30 de septiembre de 2018
Como un albergue
El ser humano es como un albergue.
Cada mañana llega alguien nuevo.
Éste es una alegría, este otro es tristeza,
allí viene la mezquindad
y aquí una chispa de conciencia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso
puedes encontrarlos a la puerta, sonriéndote;
invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien viene,
porque cada uno ha sido enviado
como una guía desde el más allá.
Del poeta sufí Rumi [1207-1273], de cuyo nacimiento se cumplen hoy 811 años.
Lo he encontrado en el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
Cada mañana llega alguien nuevo.
Éste es una alegría, este otro es tristeza,
allí viene la mezquindad
y aquí una chispa de conciencia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso
puedes encontrarlos a la puerta, sonriéndote;
invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien viene,
porque cada uno ha sido enviado
como una guía desde el más allá.
Del poeta sufí Rumi [1207-1273], de cuyo nacimiento se cumplen hoy 811 años.
Lo he encontrado en el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].
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lunes, 6 de agosto de 2018
El futuro
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar [1914-1984]
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lunes, 30 de julio de 2018
Hijxs de puta
sois unos hijos de puta,
vosotros que me miráis
desde esas celdas de castigo,
desde esos puestos de trabajo,
desde esos alquileres de mierda,
sois unos hijos de puta
he perdido la fantástica virtud
de sentir lástima y me he convertido,
sin quererlo,
en una hija de puta.
el cambio climático me importa una mierda,
las matanzas, el hambre, las especies en peligro de extinción,
toda injusticia que no me salpique,
toda maldad que no lleve mi nombre,
me resbala.
me he convertido en un monstruo y vengo hasta aquí
para convenceros de mi inmundicia.
Si algún día sentí amor por vosotras,
fue porque estaba pedo,
si sentí piedad porque estaba con la regla,
si sentí consuelo, pura fantasía.
La verdad es que no siento nada.
quizás una pizca de odio y otra de deseo.
que os odie no quiere decir que no pueda follaros.
sois unas hijas de puta.
os lo digo así, sin formalismo alguno
sin artificio,
sin más…
Perdí la fe, soy un alma perdida,
perdí el miedo al vacío y a la muerte
y no quiero que ninguna hija de puta me rescate.
Diana J. Torres [1981- ]
vosotros que me miráis
desde esas celdas de castigo,
desde esos puestos de trabajo,
desde esos alquileres de mierda,
sois unos hijos de puta
he perdido la fantástica virtud
de sentir lástima y me he convertido,
sin quererlo,
en una hija de puta.
el cambio climático me importa una mierda,
las matanzas, el hambre, las especies en peligro de extinción,
toda injusticia que no me salpique,
toda maldad que no lleve mi nombre,
me resbala.
me he convertido en un monstruo y vengo hasta aquí
para convenceros de mi inmundicia.
Si algún día sentí amor por vosotras,
fue porque estaba pedo,
si sentí piedad porque estaba con la regla,
si sentí consuelo, pura fantasía.
La verdad es que no siento nada.
quizás una pizca de odio y otra de deseo.
que os odie no quiere decir que no pueda follaros.
sois unas hijas de puta.
os lo digo así, sin formalismo alguno
sin artificio,
sin más…
Perdí la fe, soy un alma perdida,
perdí el miedo al vacío y a la muerte
y no quiero que ninguna hija de puta me rescate.
Diana J. Torres [1981- ]
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lunes, 23 de julio de 2018
lunes, 16 de julio de 2018
El desayuno
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de versos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno.»
Luis Alberto de Cuenca [1950- ]
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de versos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno.»
Luis Alberto de Cuenca [1950- ]
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viernes, 29 de junio de 2018
En el principio
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he negado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Hoy se cumplen 39 años de la muerte del poeta Blas de Otero [1916-1979].
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he negado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Hoy se cumplen 39 años de la muerte del poeta Blas de Otero [1916-1979].
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martes, 19 de junio de 2018
Esta imagen de ti
Estabas a mi lado
y más próxima a mí que mis sentidos.
Hablabas desde dentro del amor,
armada de su luz.
Nunca palabras
de amor más puro respirara.
Estaba tu cabeza suavemente
inclinada hacia mí.
Tu largo pelo
y tu alegre cintura.
Hablabas desde el centro del amor,
armada de su luz,
en una tarde gris de cualquier día.
Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.
José Ángel Valente [1929-2000]
y más próxima a mí que mis sentidos.
Hablabas desde dentro del amor,
armada de su luz.
Nunca palabras
de amor más puro respirara.
Estaba tu cabeza suavemente
inclinada hacia mí.
Tu largo pelo
y tu alegre cintura.
Hablabas desde el centro del amor,
armada de su luz,
en una tarde gris de cualquier día.
Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.
José Ángel Valente [1929-2000]
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lunes, 11 de junio de 2018
Noche oscura del alma
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
San Juan de la Cruz [1542-1591]
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
San Juan de la Cruz [1542-1591]
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lunes, 28 de mayo de 2018
¿Qué delito cometí?
¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Solo quisiera saber,
para apurar mis desvelos,
dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer,
¿qué más os pude ofender
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave y, con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma,
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?
Nace el bruto y, con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto,
¿y yo, con menos instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío,
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra
cuando músico celebra
de los cielos la piedad,
que le dan con majestad
el campo abierto a su huida,
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia, o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
Monólogo de Segismundo de La vida es sueño [1635], de Pedro Calderón de la Barca [1600-1681].
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Solo quisiera saber,
para apurar mis desvelos,
dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer,
¿qué más os pude ofender
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave y, con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma,
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?
Nace el bruto y, con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto,
¿y yo, con menos instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío,
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra
cuando músico celebra
de los cielos la piedad,
que le dan con majestad
el campo abierto a su huida,
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia, o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
Monólogo de Segismundo de La vida es sueño [1635], de Pedro Calderón de la Barca [1600-1681].
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sábado, 26 de mayo de 2018
Poetas pobres, pobres poetas
Otra vez le preguntaron qué era la causa de que los poetas, por la mayor parte, eran pobres. Respondió que porque ellos querían, pues estaba en sus manos ser ricos, si se sabían aprovechar de la ocasión que por momentos traían entre las manos, que eran las de sus damas, que todas eran riquísimas en extremo, pues tenían los cabellos de oro, frente de plata bruñida, los ojos de verdes esmeraldas, los dientes de marfil, los labios de coral y la garganta de cristal transparente, y que lo que lloraban eran líquidas perlas. Y más, que lo que sus plantas pisaban, por dura y estéril tierra que fuese, al momento producía jazmines y rosas; y que su aliento era puro ámbar, almizcle y algalia; y que todas estas cosas eran señales y muestras de su mucha riqueza. Estas y otras cosas decía de los malos poetas; que de los buenos siempre dijo bien.
De la novela ejemplar El licenciado Vidriera [1613] de Miguel de Cervantes [1547-1616].
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viernes, 25 de mayo de 2018
La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la concienca,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.
Gabriel Celaya [1911-1991]
mas se palpita y se sigue más acá de la concienca,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.
Gabriel Celaya [1911-1991]
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martes, 24 de abril de 2018
Ítaca
Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.
Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.
Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.
Del poeta griego Constantino Cavafis [1863-1933].
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.
Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.
Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.
Del poeta griego Constantino Cavafis [1863-1933].
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martes, 10 de abril de 2018
To Edith
Through the long years
I sought peace,
I found ecstasy, I found anguish,
I found madness,
I found loneliness,
I found the solitary pain
that gnaws the heart,
But peace I did not find.
Now, old & near my end,
I have known you,
And, knowing you,
I have found both ecstasy & peace,
I know rest,
After so many lonely years.
I know what life & love may be.
Now, if I sleep,
I shall sleep fulfilled.
***
A través de los largos años
Busqué la paz,
Encontré éxtasis, encontré angustia,
Encontré locura,
Encontré soledad,
Encontré el dolor solitario
que roe el corazón,
Pero la paz no la encontré.
Ahora, viejo y cerca de mi final,
Te he conocido,
Y, conociéndote,
He encontrado éxtasis y paz,
Sé descansar,
Después de tantos años solitarios.
Sé lo que es la vida y el amor.
Ahora, si duermo,
Dormiré satisfecho.
Ésta es la dedicatoria con la que Bertrand Russell [1872-1970], uno de mis ingleses favoritos, inicia su Autobiografía. [La traducción es del google translate]
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viernes, 19 de enero de 2018
Un gran empobrecimiento
Afortunadamente, en los últimos años se han multiplicado los trabajos y publicaciones que nos muestran «otro rostro» de la historia y dan a conocer el importante papel de las mujeres en todos los ámbitos: pensamiento, música, arte, etc.; y esto, de justicia es reconocerlo y puede apreciarse en la bibliografía final, gracias al empeño de muchas investigadoras que se esfuerzan además por sacar a las mujeres del ghetto histórico al que se las margina (pues otra forma de marginación, más sutil, es mostrar a «la» mujer que destacó en un determinado momento, como «rara avis» de su género), situándolas en su tiempo, en relación con su tiempo y con los movimientos de su tiempo, pues no existieron aisladas. Sin embargo, pesa todavía demasiado en el campo de los especialistas (también, lo que es más escandaloso, en los que investigan precisamente pensamientos, movimientos y grupos rechazados) el estereotipo de la historia en masculino, olvidando incluso a aquellas mujeres que fueron reconocidas en su tiempo, o que formaron parte de grupos que, por su misma ideología o visión de la realidad, se estructuraron como igualitarios. La desaparición de las mujeres de la historia que se narra supone, necesariamente y para todos, un gran empobrecimiento, pues es la desaparición de la cultura, los valores y las visiones del mundo que existieron y existen en cada momento histórico.
Este texto es el de una de las notas a pie de página del libro El lenguaje del deseo, una selección de los poemas de Hadewijch de Amberes, poeta y beguina del siglo XIII.
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martes, 16 de enero de 2018
Mujeres
Generalmente, aunque intento compensarlo un poco, leo al cabo del año muchas más cosas escritas por hombres que por mujeres. He echado cuentas con mis libros del año pasado y la proporción de autores y autoras es como de 4 a 1. Más o menos.
(Estamos trabajando en ello, disculpen las molestias... ;o)
Ayer colgué aquí mis hallazgos/descubrimientos del 2017. Y hoy se me ha ocurrido echar cuentas de hombres y mujeres entre mis libros favoritos del año, y me ha sorprendido que, a pesar de esa desproporción de la que hablaba, elijo lo mejor del año pasado más libros de mujeres que de hombres. Aún no sé cómo interpretar ese dato, pero desde luego me ha llamado la atención...
Y uno de los libros con los que empiezo el año es esta selección de la poesía, mística y amorosa, de Hadewijch de Amberes, beguina del siglo XIII.
Canelita en rama.
(Estamos trabajando en ello, disculpen las molestias... ;o)
Ayer colgué aquí mis hallazgos/descubrimientos del 2017. Y hoy se me ha ocurrido echar cuentas de hombres y mujeres entre mis libros favoritos del año, y me ha sorprendido que, a pesar de esa desproporción de la que hablaba, elijo lo mejor del año pasado más libros de mujeres que de hombres. Aún no sé cómo interpretar ese dato, pero desde luego me ha llamado la atención...
Y uno de los libros con los que empiezo el año es esta selección de la poesía, mística y amorosa, de Hadewijch de Amberes, beguina del siglo XIII.
Canelita en rama.
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