He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Si puedo elegir...

En la máquina de café calculo que se me coló media docena de septuagenarios, cuya determinación en la maniobra disuadía de cualquier intento de oponerse a ella. No los censuré por la impaciencia ni por la brusquedad de sus movimientos: tenían menos tiempo que yo por delante y menos reflejos, lo que influía sin duda en su forma de conducirse. Ya se vería qué viejo hacía yo, si se me otorgaba llegar a su edad. Si podía elegir, me pedía parecerme a mi madre y a mi abuela, los principales referentes de personas mayores que tenía en mi círculo más próximo. Ellas siempre habían sabido ocuparse antes de otros, sin reclamar nunca para sí. Son tan inciertos nuestros derechos sobre el mundo, y sobre lo que en cada momento nos ofrece, que una elegante renuncia y el paso atrás siempre me han parecido mucho más juiciosos y naturales que la codicia o el ansia de adelantarse al resto.

De la novela Los cuerpos extraños [2014] de la serie de Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva [1966].

jueves, 19 de noviembre de 2015

Verborrea

En estos tiempos es tan barato el espacio, tan infinitos los bytes almacenables a un coste irrisorio (siempre que nos las sigamos arreglando para olvidar a los niños que mueren para extraer el coltán), que hay quien ha perdido el sano hábito de ir al grano y te tortura con su verborrea o con todas las fotos que puede hacer y guardar en su smartphone, sin pararse a discernir cuáles son de interés para alguien que no sea quien habla, escribe o fotografía.

De la novela Música para feos [2015] de Lorenzo Silva [1966- ].

viernes, 30 de octubre de 2015

Aquí me tienes

-Está bien. Aquí me tienes, para lo que sea y cuando sea, ya lo sabes. Y si hay que matar a alguien, se le mata. Como no fumo ni me drogo, me basta con que me lleves de vez en cuando libros al talego.

De la novela Los cuerpos extraños [2014] de la serie de lxs guardias civiles Bevilacqua y Chamorro de Lorenzo Silva [1966].

lunes, 7 de septiembre de 2015

En serio

-En serio. Nunca sientas que me debes nada. Para mí estará bien lo que tú hagas, cuando creas y como creas que debes hacerlo. Te lo dije el otro día: doy gracias por tenerte, mientras pueda. Y si un día, por lo que sea, no es así, no habrá reproches. Da por hecho siempre, dondequiera que estés, y dondequiera que esté yo, incluso si no estoy, que solamente deseo que te sonría la vida, y haz lo que creas que haga falta para conseguirlo. Sea lo que sea, a mí me parecerá bien.

De la novela Música para feos [2015] de Lorenzo Silva [1966- ].

jueves, 13 de agosto de 2015

El mejor momento

-Camarón que se duerme...
-No estoy dormido. Busco el mejor momento.
-El mejor momento no existe, criatura. La vida es ahora, siempre.

De la novela Los cuerpos extraños [2014], de la serie de Bevilacqua y Chamorro, del escritor Lorenzo Silva [1966- ].

viernes, 7 de agosto de 2015

Agradecimiento

-Y por esto. Yo te estoy agradecido por esto.
-No tienes que darme las gracias.
-Claro que sí. Hay algo que leí, en un libro que seguramente nunca habría leído por mí mismo. Lo tenía un compañero mientras estábamos en un sitio con pocas distracciones y se lo pedí para hojearlo. Era un libro de cartas, entre un escritor y una escritora, mi amigo me dijo que lo compró porque le gustaba el escritor y le habían dicho que en aquellas cartas se desnucaba como en ningún otro escrito suyo. Y era verdad. En una de ellas decía algo que se me quedó grabado: "Siempre he creído que la mujer que se acostaba conmigo me hacía un favor". Es justo la misma sensación que he tenido yo siempre.
No supe muy bien cómo encajar aquello.
-No me tomes el pelo -protesté.
-En serio te lo digo. Y por eso entiendo muy bien otra cosa que escribía el hombre, en aquella carta. Que siempre que se veía con una mujer en los brazos, trataba de cuidarla y quererla lo mejor posible, para hacerle sentir ese agradecimiento que le inspiraba.

De la novela Música para feos [2015] de Lorenzo Silva [1966- ].

lunes, 6 de julio de 2015

La felicidad

La felicidad, ahora puedo recordarlo y contarlo, incluso debo, existe y es pasear de la mano bajo el sol de Madrid, camino del metro, después de haber desayunado tranquilamente, y que al llegar al metro cada uno vaya a tomar una dirección distinta y eso no importe. Porque sabes que esas manos volverán a entrelazarse una semana después, que será así y no será de otro modo, salvo que el destino, Dios, ponga cada uno quien le corresponda, decida de pronto deshacer su propia obra de anudarlas, algo que no puede suceder tan pronto, algo que en el fondo del corazón sabes que no va a ocurrir. La felicidad es separarse y no tener miedo de no volver a verse, despedirse con un beso rápido en el andén y luego viajar sentada en el vagón rumbo a la soledad de tu casa, que desde que existe el otro, y desde que se produjo el encuentro, ya no es una condena, sino otro lugar donde esperar, serena y confiada, la oportunidad de recobrarlo todo, entero y sin menoscabo, mejor aún que en el comienzo, tan sólo una semana después, siete días que, para variar, tendrán uno por uno sentido.

Me he leído, durante estos días de playa y familia, la novela Música para feos [2015] de Lorenzo Silva [1966- ], otra opción interesante de lectura veraniega.
Ha sido mi primer encuentro con Lorenzo Silva, llevaba tiempo queriendo leer algo suyo y por un motivo o por otro lo iba retrasando. A ratos me ha parecido que en la historia hay episodios algo predecibles, quizá algunos un poco tópicos. Pero en general me ha gustado, he encontrado páginas emocionantes, algunas que me han conmovido y que me han dado que pensar... Hay temas que se tocan en el libro, especialmente en la última parte, que me hacían desear una discusión con amigxs delante de unos cafés para debatir un rato y compartir puntos de vista.
[Me entran ganas de contar qué páginas son esas y qué temas me gustaría discutir, pero no me gustaría chafar nada de la historia, así que dejo que quien quiera leerlo, los descubra.]
En definitiva, una buena recomendación para estos días de demasiado calor, que lo que apetece, al menos a algunas horas del día, es sentarse fresquito en casa a leer hasta que se pase la calorina...