He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
Mostrando entradas con la etiqueta Stefan Zweig. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stefan Zweig. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2015

Alguna lectura veraniega...

Me proponen a través del facebook que si me atrevo a hacer algunas sugerencias de lecturas veraniegas: podrías recomendarnos en tu blog alguna lectura veraniega, tipo "leo un poquito, vuelta y vuelta, leo, chapuzón, otro poquito..." pero de las que molan-molan.
Soy tímido para estas cosas por aquello de que quién soy yo para andar dando mi opinión y diciendo qué es interesante y qué no... Pero ahí van unas cuantas propuestas de cosas que he leído durante este año y me han gustado:

  • Y dos cositas más. Un clásicoEl satiricón de Petronio, y un librito perfecto para verano o para invierno o para cualquier momento del año, Caminar de Henry David Thoreau.
De nada.
;o)

Que disfruten...

viernes, 22 de mayo de 2015

Una de las misteriosas leyes de la vida...

Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada.

De la biografía de Michel de Montaigne [1533-1592] escrita por Stefan Zweig [1881-1942].

lunes, 11 de mayo de 2015

La habitación circular

Durante los diez años siguientes, Michel de Montaigne pasa la mayor parte de su vida en la torre. Le basta subir unos cuantos peldaños de la escalera de caracol para no oír los ruidos y las conversaciones de la casa, para olvidar los quehaceres que le molestan, pues "tengo un corazón sensible que se inquieta fácilmente; cuando está ocupado en algo, el simple zumbido de una mosca puede asesinarlo". Si mira por la ventana, ve abajo "mi huerto, mi corral, mi patio, y dentro de la mayoría de partes de mi casa". Pero a su alrededor, en la habitación circular, sólo están sus libros, que tanto ama. Una gran parte los ha heredado de La Boétie, los demás los ha comprado. No es que pase el día leyendo; se siente dichoso con saber que están ahí. "Sabiendo que los puedo disfrutar cuando quiera, estoy satisfecho con el mero hecho de poseerlos. Nunca viajo sin libros, ya sea en tiempos de paz o en tiempos de guerra. Pero a menudo paso días y meses sin mirarlos. Los leeré poco a poco, me digo, mañana o cuando me plazca... Son las mejores provisiones que he encontrado para este viaje de la vida". Los libros no son como los hombres, que lo asedian y lo importunan con su palabrería y a quienes resulta difícil eludir. Si no se los llama, no vienen; puede tomar éste o aquel, a su antojo. "Mi biblioteca es mi reino y en ella trato de que mi gobierno sea absoluto". Los libros le cuentan sus puntos de vista, y él responde con los suyos. Expresan sus pensamientos y le inspiran otros. No molestan cuando él guarda silencio; sólo hablan cuando él les pregunta. Éste es su reino. Ellos están a su servicio.

De la biografía de Michel de Montaigne [1533-1592] escrita por Stefan Zweig [1881-1942].

"Librairie Montaigne1" by Mcleclat - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Zweig y Montaigne

Hay escritores, pocos, que son accesibles a cualquier persona de cualquier edad y en cualquier época de la vida -Homero, Shakespeare, Goethe, Balzac, Tolstoi-, y hay otros que sólo despliegan todo su significado en un momento determinado. Entre estos últimos se encuentra Montaigne. No se puede ser demasiado joven, ni tampoco carecer de experiencia y desengaños, para poder apreciarlo como es debido, y su pensamiento libre e imperturbable es aún más beneficioso cuando se muestra a una generación que, como la nuestra, ha sido arrojada por el destino a  una catarata mundial de proporciones catastróficas. Sólo aquel que tiene que vivir en su alma estremecida una época que, con la guerra, la violencia y las ideologías tiránicas, amenaza la vida del individuo y, en esta vida, su más preciosa esencia, la libertad individual, sabe cuánto coraje, cuánta honradez y decisión se requiere para permanecer fiel a su yo más íntimo en estos tiempos de locura gregaria, y sabe que nada en el mundo es más difícil y problemático que conservar impoluta la independencia intelectual y moral en medio de una catástrofe de masas. Sólo cuando uno mismo haya desesperado y dudado de la razón y de la dignidad humanas, puede alabar como una proeza el hecho de que un individuo se mantenga ejemplarmente íntegro en medio de un caos mundial.

Durante el fin de semana pasado he leído la biografía de Michel de Montaigne [1533-1592] que escribió Stefan Zweig [1881-1942]. Este texto es el inicio del primer capítulo.
Es un libro extraordinario por muchos motivos: por cómo está escrito; por el orden que sigue al tocar los diferentes temas que el autor considera fundamentales para entender a Montaigne: su familia, su educación, su retiro, los ensayos, su viaje, etc.; por la brevedad y el acierto con los que es capaz de tocar todos esos temas...
Y sobre todo porque en apenas cien páginas logra dar una idea muy precisa sobre la vida de Montaigne, sobre el entorno convulso de la Francia del siglo XVI en el que vivió, y sobre las inquietantes similitudes que Zweig encontraba entre la época en la que vivió el francés y la que a él mismo le estaba tocando vivir mientras escribía en plena guerra mundial. [De hecho el libro está inacabado porque Zweig, ante las noticias que llegaban de Europa mientras huía a Brasil, se quitó la vida antes de darlo por terminado.]
Este librito es una excelente forma de acercarse a la figura de Montaigne y conseguir una muy buena visión general sobre su vida y su obra. Absolutamente recomendable.

jueves, 26 de marzo de 2015

Stefan y Michel

Después de muchas vicisitudes Stefan y Michel han llegado por fin a casa, de la mano de los Reyes Magos...
¡Qué buena pareja!
¡Y qué ganas de leerles...!

[¡Gracias, hermana!]