He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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miércoles, 6 de julio de 2016

El acto más audaz

El acto más audaz que puede llevar a cabo un escritor es dar este paso minúsculo, poner por escrito esa condenada palabrita que pincha con su perfecto prosaísmo el globo de las hinchadas fantasías y, luego, poner otra palabra inmediatamente a continuación. Este acto señala la decisión de ser escritor. Esta primera palabra llevada al papel tiende un puente sobre el abismo entre la persona que imagina qué puede ser eso de escribir y la que escribe. 
Al fin y al cabo, no todos los que desean escribir se hacen escritores; y eso no ocurre necesariamente por falta de talento intrínseco o por incapacidad de comunicarse mediante palabras. Muchos lectores ávidos abrigan el deseo secreto de ser escritores, pues creen que el placer que se puede obtener de la escritura es idéntico al conseguido mediante la lectura. Pero para ser escritor hay que comenzar por escribir realmente, y escribir mucho.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].

martes, 24 de mayo de 2016

La vida y el arte

El arte no es superior a la vida. Las obras de arte no son ídolos sagrados que desafían el tiempo y el espacio; son artefactos y representaciones lúdicas del espíritu humano carentes de esos poderes mágicos y redentores que tal vez desearíamos concederles. Si intentamos explotar el arte como medio para eliminar o, incluso, capitalizar las pérdidas reales que la vida nos causa, la superficial necesidad que motiva ese acto empequeñecerá tanto la vida como el arte.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].

viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando se canse, déjelo

En primer lugar, permítase no hacer nada hasta sentir una urgencia profunda y genuina de escribir algo concreto. A continuación, escriba sólo lo que quiera escribir. Escriba donde y cuando desee hacerlo. Escriba tanto o tan poco como le apetezca. Cuando se canse de escribir, déjelo.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].

martes, 10 de mayo de 2016

Lo posible y lo real

Muchos escritores y aspirantes a escritores experimentan bloqueos crónicos debido  no sólo a sus grandiosas expectativas sino, también, a una abrumadora vaguedad respecto a lo que realmente son capaces de hacer, en contraposición con lo que podrían realizar algún día si se dedicaran a ello. Como es natural, la mejor manera de mantenerse en esta reconfortante ignorancia de los propios límites creativos es no hacer nada e imaginarlo todo. En realidad, llevar palabras al papel es abandonar el mundo divino de lo posible y entrar en el profano de lo real, con todas sus triviales limitaciones. Entrar en acción, escribir, significa dar la espalda al país de nunca jamás de la adolescencia, donde todo y cualquier cosa está siempre a punto de suceder o podría suceder, pero, por lo general, nunca sucede.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].

lunes, 2 de mayo de 2016

No hacer nada e imaginarlo todo

Muchos escritores y aspirantes a escritores experimentan bloqueos crónicos debido no sólo a sus grandiosas expectativas sino, también, a una abrumadora vaguedad respecto a lo que realmente son capaces de hacer, en contraposición con lo que podrían realizar algún día si se dedicaran a ello. Como es natural, la mejor manera de mantenerse en esta reconfortante ignorancia de los propios límites creativos es no hacer nada e imaginarlo todo. En realidad, llevar palabras al papel es abandonar el mundo divino de lo posible y entrar en el profano de lo real, con todas sus triviales limitaciones. Entrar en acción, escribir, significa dar la espalda al país de nunca jamás de la adolescencia, donde todo y cualquier cosa está siempre a punto de suceder o podría suceder, pero, por lo general, nunca sucede.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].