Gulusmeando por la wikipedia me encuentro con la noticia de que tal día como hoy, el 20 de diciembre de 1960, la Fundación Juan March compró el manuscrito del Cantar del Mío Cid, que hasta entonces había estado en manos privadas, y diez días después, el 30 de diciembre, lo donó a la Biblioteca Nacional, donde permanece hasta hoy.
Me ha hecho recordar a algunos de los profes que tuve en el cole y que tuvieron que ver con mi afición a la lectura de hoy. Sin duda los profesores más importantes que tuve durante mis años de colegio fueron dos de los de bachillerato: el que me dio historia, Ángel Santaolalla, y el que me dio literatura, Vicente Alarcia. Me hicieron descubrir, me divirtieron aprendiendo, me provocaron una curiosidad por muchas cosas que mantengo más de treinta y tantos años después... les debo mucho... Y especialmente al segundo, le debo haber disfrutado muchísimo leyendo cientos de libros en los últimos años. Un día escribiré aquí algo más sobre ellos.
Pero también hubo otros más oscuros... Uno de ellos fue el que teníamos en séptimo en Lengua y literatura. No recuerdo su nombre, para todo el mundo era el Pinocho. Recuerdo que una de las lecturas de ese año fue el Mío Cid. Lo leíamos en clase, en voz alta, una página o un capítulo cada uno, en un castellano antiguo que a nuestros oídos nos parecía ininteligible. A palo seco. Consiguió que lo aborreciéramos durante años. Mucho después, quizá en COU o en la facultad, de motu proprio, lo leí y lo disfruté como un enano. Supongo que no era fácil, pero seguro que había formas de habernos acercado a algo así sin que nos diera alergia.
Para mí sigue siendo todo un misterio (confirmado por amigxs padres o madres, bibliotecarixs, profes...) ésto de cómo hacer que los niños y las niñas y lxs adolescentes se aficionen a la lectura y no pierdan esa afición después...
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
Mostrando entradas con la etiqueta BNE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BNE. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de diciembre de 2016
martes, 29 de diciembre de 2015
Todos los libros...
Me he encontrado en la wikipedia que hoy, 29 de diciembre, hace 303 años que Felipe V inauguró la Biblioteca Nacional de España. A principios de este año estuve por primera vez y me fascinó la idea de que estén allí todos los libros...
Etiquetas:
aniversarios,
bibliotecas,
BNE
martes, 24 de marzo de 2015
El blog de la BNE
Estos días ando gulusmeando en la BNE y en su página web.
Hace un par de semanas estuve allí, me hice el carné de lector, y tuve la suerte de hacer una visita por algunas de las tripas de la biblioteca.
El miércoles pasado volví para asistir a uno de los mini cursos de formación para usuarixs que organiza la propia biblioteca, en los que te cuentan cómo funciona y cómo usarla.
En este curso, que en teoría dura una hora pero se extendió algo más porque hay muuuchas cosas que contar, hacen una introducción contando qué es y para qué es la BNE, explican cómo usar su catálogo, dan una breve descripción del edificio, de las salas de lectura, y cuentan cómo usarlas, cómo pedir libros, etc.
Una de las cosas que descubrí ese día, y que tampoco sabía, es que existe un blog de la BNE con novedades y noticias sobre la institución.
¡Ya está en mi lista de blogs...!
Hace un par de semanas estuve allí, me hice el carné de lector, y tuve la suerte de hacer una visita por algunas de las tripas de la biblioteca.
El miércoles pasado volví para asistir a uno de los mini cursos de formación para usuarixs que organiza la propia biblioteca, en los que te cuentan cómo funciona y cómo usarla.
En este curso, que en teoría dura una hora pero se extendió algo más porque hay muuuchas cosas que contar, hacen una introducción contando qué es y para qué es la BNE, explican cómo usar su catálogo, dan una breve descripción del edificio, de las salas de lectura, y cuentan cómo usarlas, cómo pedir libros, etc.
Una de las cosas que descubrí ese día, y que tampoco sabía, es que existe un blog de la BNE con novedades y noticias sobre la institución.
¡Ya está en mi lista de blogs...!
Etiquetas:
bibliotecas,
blogs,
BNE
martes, 17 de marzo de 2015
BNE
La semana pasada estuve de visita en la Biblioteca Nacional. Siempre había tenido la idea de que era un sitio hermético cuyo acceso estaba reservado sólo para unos pocos eruditos e iniciados. Me habían contado que desde hace un tiempo no es así y de hecho creo que uno de sus objetivos (no sé cómo de recientes) es tratar de abrir sus puertas a la gente "normal" que quiera conocer lo que alberga.
Por ejemplo, el trámite para conseguir el carné de la biblioteca se puede hacer en un momento allí mismo, sólo presentando el DNI si quieres ser lector, y alguna documentación extra si quieres el de investigador.
Cuando fui el miércoles pasado, tuve la suerte de que una amiga que trabaja allí me ofreciera una "visita guiada" por el edificio para enseñarme las diferentes salas de lectura y contarme cómo funciona la biblioteca. Me llevaba y me traía por pasillos, escaleras y ascensores, y tuve la sensación de estar en un lugar demasiado laberíntico, poco intuitivo para moverte por él.
Unos días antes, cuando hablamos de vernos allí, me había preguntado si me gustaría ver los depósitos. Le dije que por supuesto que sí. Así que pedimos permiso y me llevó por algunas de las salas en las que se guardan los miles y miles y miles de libros que hay en la biblioteca.
Son muchos pisos, con innumerables pasillos, en los que hay cientos de metros de estanterías llenos de libros. Cuando te mueves entre ellos tienes la sensación, muy real aunque sepas que no es cierta, de que allí está todo.
Ante mi sorpresa, me explicaron que los libros no están ordenados por temas, por autores, por fechas, o por algún otro criterio que pueda ser más o menos razonable: los libros se ordenan por "orden de llegada". Después del 23954 viene el 23955 y luego el 23956... No importa de qué hable cada uno de ellos: informática, sexualidad, fontanería, religión, alpinismo, jardinería o literatura...
Así que al asombro que produce la cantidad se añade la sorpresa de ir mirando los lomos de cada uno y preguntarte qué vas a encontrar en el siguiente.
Fue una visita fascinante. ¡Gracias!
También, claro, hay un lado oscuro que sólo he vislumbrado, aunque es fácil de imaginar: al llegar me recibió un tipo en la puerta que me dio un panfleto en el que se protestaba por las condiciones laborales de la biblioteca, y leo y me cuentan que el presupuesto está reducido casi a la mitad, que hay montones de documentos, prensa, etc. que se están deteriorando sin que se escaneen ni se haga nada con ellos, que hay equipos que no se reponen, que disminuye el personal, que vienen investigadores de otros países que se lamentan de que no seamos conscientes de lo que se almacena en esas salas...
Por desgracia nada que sorprenda en estos tiempos: la cultura, la ciencia o la educación siguen a la cola de las prioridades de nuestros gobiernos.
Por ejemplo, el trámite para conseguir el carné de la biblioteca se puede hacer en un momento allí mismo, sólo presentando el DNI si quieres ser lector, y alguna documentación extra si quieres el de investigador.
Cuando fui el miércoles pasado, tuve la suerte de que una amiga que trabaja allí me ofreciera una "visita guiada" por el edificio para enseñarme las diferentes salas de lectura y contarme cómo funciona la biblioteca. Me llevaba y me traía por pasillos, escaleras y ascensores, y tuve la sensación de estar en un lugar demasiado laberíntico, poco intuitivo para moverte por él.
Unos días antes, cuando hablamos de vernos allí, me había preguntado si me gustaría ver los depósitos. Le dije que por supuesto que sí. Así que pedimos permiso y me llevó por algunas de las salas en las que se guardan los miles y miles y miles de libros que hay en la biblioteca.
Son muchos pisos, con innumerables pasillos, en los que hay cientos de metros de estanterías llenos de libros. Cuando te mueves entre ellos tienes la sensación, muy real aunque sepas que no es cierta, de que allí está todo.
Ante mi sorpresa, me explicaron que los libros no están ordenados por temas, por autores, por fechas, o por algún otro criterio que pueda ser más o menos razonable: los libros se ordenan por "orden de llegada". Después del 23954 viene el 23955 y luego el 23956... No importa de qué hable cada uno de ellos: informática, sexualidad, fontanería, religión, alpinismo, jardinería o literatura...
Así que al asombro que produce la cantidad se añade la sorpresa de ir mirando los lomos de cada uno y preguntarte qué vas a encontrar en el siguiente.
Fue una visita fascinante. ¡Gracias!
También, claro, hay un lado oscuro que sólo he vislumbrado, aunque es fácil de imaginar: al llegar me recibió un tipo en la puerta que me dio un panfleto en el que se protestaba por las condiciones laborales de la biblioteca, y leo y me cuentan que el presupuesto está reducido casi a la mitad, que hay montones de documentos, prensa, etc. que se están deteriorando sin que se escaneen ni se haga nada con ellos, que hay equipos que no se reponen, que disminuye el personal, que vienen investigadores de otros países que se lamentan de que no seamos conscientes de lo que se almacena en esas salas...
Por desgracia nada que sorprenda en estos tiempos: la cultura, la ciencia o la educación siguen a la cola de las prioridades de nuestros gobiernos.
Etiquetas:
bibliotecas,
BNE
domingo, 15 de marzo de 2015
Carne de lector
Desde la semana pasada tengo un documento en el que dice oficialmente, con sellos, firmas, números y fecha de caducidad, que soy carne de lector.
¡Mola!
Tiene su cosa que la mismísima BNE prescinda de las tildes en sus carnés...
;o)
¡Mola!
Tiene su cosa que la mismísima BNE prescinda de las tildes en sus carnés...
;o)
Etiquetas:
bibliotecas,
BNE,
ortografía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




