He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
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jueves, 8 de febrero de 2018

Carpe diem

Tengo en mi móvil la app del Diccionario de la Academia, que cada día elige una palabra del día mostrando su definición. La de ayer fue carpe diem. Tomo nota.

domingo, 26 de junio de 2016

bVotas



votar

Del lat. mediev. votare.
1. intr. Dicho de una personaDar su voto o decir su dictamen en una reunión cuerpo deliberanteo en una elección de personasU. t. c. tr.


botar

Del germ. *bōtan 'golpear'.
1. tr. Arrojartirarechar fuera a alguien o algo.

Hoy voy a romper con mi vieja costumbre de no ir a votar.
Acabamos de pasar San Juan, un buen día, como cualquier otro, para botar lo viejo y hacer hueco a lo nuevo. Pocas veces, tal vez nunca, hemos tenido tan cerca la posibilidad de hacer limpieza, de abrir ventanas y puertas y dejar que corra el aire para que se limpie la casa.

Desde mi ventana veo el cielo muy despejado, pero espero que hoy llueva a cántaros por todas partes...
...es tiempo de vivir y de soñar y de creer que tiene que llover...

[La foto es de SOL en papel. ¡Gracias!]

lunes, 6 de junio de 2016

Jitanjáfora

Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveola jitanjáfora
iris salumba salífera.

Olivia oleo olorife
alalai cánfora sandra
miligítara girófara
zumbra ulalindre calandra.

No hace mucho descubrí que en la web del DRAE han incorporado una sección que llaman la Palabra del día y me he aficionado a entrar siempre que puedo a ver con qué me encuentro. (Hoy, cerúleo, a, que tal vez uno pensaría que tiene que ver con la cera, pero tiene que ver con el cielo...). El otro día, curioseando por allí, dí con la palabra jitanjáfora. La había oído alguna vez pero no conocía su historia:

jitanjáfora
Palabra con la que finaliza el tercer verso de un poema que, repleto de voces sin significado, pero de gran sonoridad, compuso en 1929 Mariano Brull, 1891-1956, poeta cubano, y de la que se valió Alfonso Reyes, 1889-1959, humanista mexicano, para designar esta clase de enunciados.
1. f. Texto carente de sentido cuyo valor estético se basa en la sonoridad y en el poder evocador de las palabras, reales o inventadas, que lo componen.

Me he acordado, claro, del glíglico de Julio Cortázar, y de cómo cuando apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y ambos caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes........

sábado, 15 de agosto de 2015

Colores

Uno de mis libros favoritos, desde hace años, es el diccionario. De vez en cuando, ojeándolo y hojeándolo, se descubren cosas sorprendentes. Y a veces muy hermosas.
Hace tiempo que, por ejemplo, encontré las definiciones de algunos colores. Y me encantan:

azul1. adj. Del color del cielo sin nubes.

amarillo, lla1. adj. De color semejante al del oro, la flor de la retama, etc. 

verde1. adj. De color semejante al de la hierba fresca, la esmeralda, el cardenillo, etc. 

Me gusta esa especie de falta de rigor mezclada con poesía. Es posible que la RAE sea un sitio rancio, pero no cabe duda de que algunas de las personas que se sientan en esos sillones saben escribir bien y bonito.

Hace unos días, curioseando, me encontré con esta sorprendente décima acepción de la palabra amarillo que, obviamente, no conocía:

amarillo, lla10. m. Adormecimiento extraordinario que los gusanos de seda, cuando son muy pequeños, suelen padecer en tiempo de niebla.

Aún sigo tratando de asimilarla. Uno nunca deja de sorprenderse...

P.S. En las últimas actualizaciones del diccionario han ido añadiendo en la definición de cada color la longitud de onda, en nanometros, correspondiente a la luz que lo produce. Afanes de ciencia que afortunadamente no han desplazado al cielo sin nubes, ni a la retama, ni a la hierba fresca...

lunes, 29 de junio de 2015

Eructos y regüeldos

"De Cervantes se acuerdan cuatro gatos porque se los obliga a leer el Quijote", afirmó una vez la escritora de superventas mundiales Isabel Allende. Y algo similar dijo de Borges, antes de asegurar que los escritores "se mueren y se acabaron".

Lo contaba ayer el escritor chileno Carlos Franz en un artículo que publicó en El País, en el que hablaba de cómo evoluciona la lengua, lo que queda de ella y lo que no al cabo de los años y de la influencia de libros como la novela de Cervantes.

Hay que ser realmente muy osadx para hacer un comentario como ése que el autor del artículo atribuye a Isabel Allende. Estaría bien saber cómo funciona y qué se mueve en la cabeza de un/a escritor/a de "superventas mundiales" para llegar a afirmar algo así.

Hace muchos, muchos años fui muy asiduo de sus libros. Me leí todos los primeros, y sobre todo leí y releí un montón de veces De amor y de sombra, que se convirtió durante un tiempo en uno de mis libros de cabecera. Ahora, con la distancia de 20 ó 25 años, se me ocurren muchos motivos para que me gustara tanto: la idea del amor que mostraba, la lealtad, las ideas políticas...

Luego hubo cosas que fueron desinflando mi visión tanto de la autora como de su obra. Recuerdo una de ellas que para mí fue una enorme decepción cuando la descubrí. En la edición que tenía de esa novela marqué muchas cosas, subrayé frases, anoté impresiones... aún debo tenerla por ahí llena de notas. Una de las frases que recuerdo que me impresionaron y me emocionaron era aquella en la que se describía el amor de lxs protagonistas como un "apetito desordenado de placeres deshonestos". Desde mis 17 ó 18 añitos aquello me parecía el no va más de la poesía y de la literatura. Durante años recordé esa frase de memoria y aún hoy la escribo sin tener que buscar la novela para consultarla.

En algún momento, mucho tiempo después, por algún motivo, busqué en el diccionario de la RAE la palabra concupiscencia:

concupiscencia.
(Del lat. concupiscentĭa).
1. f. En la moral católica, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos.

Y a partir de ahí, poco a poco, en cada entrevista, en cada nuevo libro, y ahora en este comentario que leo en el artículo de ayer, Isabel Allende se me ha ido derrumbando...

Hace unos años, después de una conversación con una amiga en que le conté cómo me había marcado esta novela, al llegar a casa la busqué y volví a releerla de una sentada. Volví a reconocerme en ella, le agradecí lo que me había aportado, me emocioné recordando cómo me emocionaba... y la volví a poner en su estantería...

***

Por cierto, a mi me ha evocado todo esto sobre Isabel Allende y sus libros, pero merece mucho la pena leer completo el artículo de Carlos Franz sobre los eructos y regüeldos de el Quijote...
[La ilustración que lo acompaña y que he sumado a esta entrada de mi blog es de Enrique Flores.]

jueves, 18 de diciembre de 2014

Oasis

Ando en tiempos de mudanza.
En al menos tres de sus acepciones:

mudanza.
1. f. Acción y efecto de mudar o mudarse.
2. f. Traslación que se hace de una casa o de una habitación a otra.
3. f. Inconstancia o variedad de los afectos o de los dictámenes.

Con ganas y con ánimos de encarar la nueva etapa.

Durante estos últimos tiempos hay cosas que me están sentando muy bien. Una de ellas es mantener este blog sobre libros, lecturas y escrituras...
Me divierte, me lo estoy pasando bien escribiéndolo, pensando con qué actualizarlo, qué contar en cada nueva entrada, contestando a quien comenta, a quien sugiere, a quien critica...
Entre tanta mudanza este blog sobre cosas que leo y cosas que escribo está siendo algo fijo, estable, un lugar al que volver (casi) cada día... Está siendo uno de esos oasis en los que uno puede refrescarse cuando las cosas no van de cara.

oasis.
(Del fr. oasis, este del gr. ὄασις, y este del egipcio wḥ't, región de los oasis).
1. m. Sitio con vegetación y a veces con manantiales, que se encuentra aislado en los desiertos arenosos de África y Asia.
2. m. Tregua, descanso, refugio en las penalidades o contratiempos de la vida.

Y me está gustando también mucho moverlo en el facebook, enviárselo a amigxs, comentarlo con gente...
Compartirlo.

Seguimos.