Ayer colgué aquí unos párrafos del libro El Grand Tour, de Daniel Muñoz de Julián, que estoy leyendo estos días. Desde que descubrí esto del Grand Tour leyendo cosas sobre Montaigne, me pareció maravillosa esa idea de enviar a alguien por Europa a viajar un par de añitos para que volviera a casa con la mente un poco más abierta. Con los ojos y las orejas tan llenos de cosas nuevas que le sirvieran para relativizar un poco lo propio y lo ajeno. Cada vez estoy más convencido de que no hay mejor escuela que el camino...
En la wikipedia leo que Felipe II prohibió a los habitantes de su reino la realización del Grand Tour. En España siempre hemos sido mucho más de altares y cruces que de libros y bibliotecas. Y siempre hemos tenido más fernandoséptimos que carlosterceros. ¡Qué le vamos a hacer!
He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]
Mostrando entradas con la etiqueta Michel de Montaigne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michel de Montaigne. Mostrar todas las entradas
viernes, 6 de abril de 2018
sábado, 10 de febrero de 2018
lunes, 5 de febrero de 2018
De autores, hay gran escasez
Los clásicos, en efecto, nos ayudan a vivir: tienen mucho que decirnos sobre el "arte de vivir" y sobre la manera de resistir a la dictadura del utilitarismo y el lucro.
Ahora más que nunca, cuando lo previsible es que la literatura secundaria acabe sumergiendo las obras de las que habla, las palabras de Montaigne suenan absolutamente actuales:
Requiere más esfuerzo interpretar las interpretaciones que interpretar las cosas, y hay más libros sobre libros que sobre cualquier otro asunto: no hacemos más que glosarnos los unos a los otros. Todo está lleno de comentarios; de autores, hay gran escasez.
Del libro Clásicos para la vida [2016] de Nuccio Ordine [1958- ].
Etiquetas:
cosas que leo,
ensayo,
Michel de Montaigne,
Nuccio Ordine
sábado, 23 de diciembre de 2017
Amigas
Actualmente es mi mejor amiga. La nuestra es una amistad como la de Montaigne y La Boétie... Ya sabéis, algo absoluto y difícil de explicar. Y el hecho de que está joven de treinta y dos años sea mi hermana es puramente anecdótico. Digamos que la única diferencia es que no hemos tardado mucho tiempo en conocernos.
A ella le van los Ensayos de Montaigne, las súper teorías del filósofo tales como que la cabezonería encuentra su castigo en esta vida y que filosofar es aprender a morir. A mí me va el Discurso de la servidumbre voluntaria de La Boétie, los abusos infinitos y todos esos tiranos que si son grandes es sólo porque nosotros nos arrodillamos ante ellos. A ella le va el conocimiento verdadero, lo mío son más los tribunales. Y las dos sentimos que somos la mitad de todo y que la una sin la otra no estaría más que a medias.
De la maravillosa novela La sal de la vida [2009] de la escritora francesa, que acabo de descubrir, Anna Gavalda [1970- ].
viernes, 4 de noviembre de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
Viajes
Hoy hace 436 años que Michel de Montaigne salió de su castillo, cercano a la ciudad francesa de Burdeos, con la intención de hacer un gran viaje por Europa, al estilo del los Grand Tour que se pondrían tan de moda en los siglos siguientes, y que, pasando primero por París para mostrarle al Rey sus Ensayos, le llevó luego por zonas de lo que hoy son Francia, Alemania, Suiza, Austria e Italia.
Hace mucho tiempo que deseo hacer este viaje siguiendo el Diario que escribió Montaigne durante el suyo. Me había propuesto hacerlo durante este verano, salir hoy respetando su calendario, y cumplir mis cuarenta y nueve años mientras hacía el mismo recorrido en el que Montaigne los cumplió. De ahí surgió hace unos meses la idea de iniciar el blog El viaje de Montaigne, que ahora reposa en calma, paciente, esperando momentos más adecuados para crecer.
Pero la vida no siempre nos lleva por los caminos que decidimos. Y para estas fechas me tenía reservados otros viajes, más breves en kilómetros pero no menos estimulantes...
¡Seguimos!
Hace mucho tiempo que deseo hacer este viaje siguiendo el Diario que escribió Montaigne durante el suyo. Me había propuesto hacerlo durante este verano, salir hoy respetando su calendario, y cumplir mis cuarenta y nueve años mientras hacía el mismo recorrido en el que Montaigne los cumplió. De ahí surgió hace unos meses la idea de iniciar el blog El viaje de Montaigne, que ahora reposa en calma, paciente, esperando momentos más adecuados para crecer.
Pero la vida no siempre nos lleva por los caminos que decidimos. Y para estas fechas me tenía reservados otros viajes, más breves en kilómetros pero no menos estimulantes...
¡Seguimos!
sábado, 14 de mayo de 2016
Desaparecer
Paseábamos por la llamada alameda del fin del mundo, un melancólico sendero junto al castillo de Montaigne, cuando me preguntaron:
-¿De dónde viene tu pasión por desaparecer?
Mi acompañante deseaba saber de dónde venía esa idea de desaparecer que tanto anunciaba yo en escritos y entrevistas, pero que no acababa nunca de llevar a la práctica. La pregunta me cogió más bien desprevenido, pues andaba en ese momento distraído pensando absurdamente en un gol que había marcado Pelé en el remoto Mundial de fútbol de Suecia. Así que no escuché bien del todo la pregunta y pedí que me la repitieran.
-Pues no lo sé -terminé al poco rato contestando-, ignoro de dónde viene, pero sospecho que paradójicamente toda esa pasión por desaparecer, todas esas tentativas, llamémoslas suicidas, son a su vez intentos de afirmación de mi yo.
Sonaron muy pertinentes estas palabras ensayísticas, dichas allí, nada menos que en la cuna misma del género literario del ensayo. Como se sabe, Michel de Montaigne escribió sus libros en lo alto de una torre anexa a su castillo cercano a Burdeos. Los escribió en un estudio y biblioteca que estaba en la tercera planta de la torre. Allí inventó el ensayo, ese género literario que con el tiempo iría ligado a la construcción de la subjetividad moderna, construcción en la que participaría asimismo Descartes, que también decidió encerrarse a pensar en un lugar solitario, en su caso en la bien caldeada habitación de un cuartel de invierno de Ulm. De modo que puede decirse que el sujeto moderno no surgió en contacto con el mundo, sino en aisladas habitaciones en las que los pensadores estaban solos con sus certezas e incertidumbres, solos consigo mismos.
Mientras subía por la estrecha y empinada escalera de caracol que conducía al estudio y biblioteca de Montaigne, y enlazando con la respuesta que le había dado poco antes a mi acompañante, pensé en el misterio de la desaparición de los hombres. Montaigne, sin ir más lejos, había estado allí una multitud de veces, aquella era su casa y en lo alto de la torre había inventado el ensayo, y sin embargo no parecía que quedara ni su más remota sombra en los lugares por los que había pasado.
Miré a mi acompañante y la imaginación me hizo verle distinto de como lo había visto hasta entonces. Al mirarle con más atención, vi, o creí ver, que era Dios.
-¿De dónde viene tu pasión por desaparecer? -volvió a preguntarme.
"Fortis imaginatio generat casum", es decir, una fuerte imaginación generó el acontecimiento, que decían los clérigos en tiempos de Montaigne. Lo mismo puede decirse de mi visión de Dios en aquel preciso instante. Allá en lo alto de la torre, creí descubrir que Dios repetía al menos dos veces las preguntas. Como mínimo, algo torpe parecía. ¿Tenía ese Dios inteligencia suficiente para, por ejemplo, escribir ensayos? Le miré para volver a contestarle y entonces vi que había ya dejado de ser Dios para volver a ser la persona que me acompañaba. La visión pasajera se había desvanecido. Respiré aliviado. Seguramente, no me había hecho ni la pregunta. Mi acompañante no era tan estúpido como para insistir en preguntas ya contestadas. Miré hacia las vigas del techo, donde Montaigne había grabado sentencias griegas y latinas que todavía hoy se conservan perfectamente.
-¿De dónde viene tu pasión por desaparecer? -oí que volvían a decirme.
Mi acompañante no había dicho aquello. Estaba de pie junto a una de las ventanas, como si quisiera ver exactamente lo mismo que en su tiempo veía Montaigne por aquella abertura. Estaba inmóvil. No, él no había podido ser. Además, estaba completamente ausente. Entonces, ¿quién había dicho aquello? ¿Era un eco? ¿Era una voz que procedía del interior de mí mismo? ¿Era el fantasma de la cuna del ensayo?
Así comienza Doctor Pasavento [2005] la novela de Enrique Vila-Matas [1948- ] de la que vamos a hablar en nuestra próxima reunión del Club de Lectura Serrano, que será este viernes en el CCH de La Cabrera, como siempre...
No puede ir mal un libro en el que en la primera página se mezclan Montaigne con Descartes y con Vila-Matas, y un par de páginas más adelante aparecen también Robert Walser y Bernardo Atxaga... y no sé cuánta gente más me voy a ir encontrando...
...Así que ¡me pongo con él cuanto antes!
domingo, 24 de abril de 2016
Leer para vivir
Cuando ella pregunta a qué libros en concreto se refiere, entra en juego Michel de Montaigne, cuyos Ensayos, publicados en tres volúmenes entre 1580 y 1588, un testimonio único de reflexiones entre escépticas y serenas sobre su persona y sobre el mundo, son una de las lecturas preferidas del joven Gustave Flaubert.
Lea a Montaigne, léalo despacio, con atención. Le aportará serenidad [...] Le gustará, seguro. Pero no lea como leen los niños, para distraerse, ni como los ambiciosos, para instruirse. No, lea para vivir. Cree un ambiente intelectual para el alma [...]
Ahí está de nuevo la relación entre la vida y la lectura, que tan decisiva resulta para que las mujeres empiecen a leer. Flaubert está muy lejos de querer decir con su consejo en qué se diferencia lo que leen las mujeres de los hombres. Eso ya lo demuestran sus recomendaciones de lectura, que más bien están en deuda con un canon masculino de libros que tratan de la experiencia vital y el autoconociminento; entre ellos no hay ninguna novela contemporánea o al menos moderna. Sin embargo, abarca de manera intuitiva lo que podría ser algo específico de una tradición femenina de lectura que perdura hoy en día. No es ni una lectura erudita, como la que llevaban a cabo en un primer momento los monjes y los estudiosos, ni tampoco una lectura puramente recreativa, como la que los hombres atribuían una y otra vez a las mujeres. Se trata de una lectura que informa sobre esa pregunta que era fundamental para Montaigne: "¿Cómo debo vivir?".
Pero ¿cómo leer para vivir? En su didáctica carta a Marie-Sophie, Flaubert recomienda considerar la lectura como una suerte de viaje. Viajar es partir, abandonar lo conocido, experimentar lo desconocido, provocar el propio cambio. Al final también es posible que el lector viajero regrese a sí mismo, pero primero se desligará de la propia persona y trabará amistad con un mundo que hasta entonces le era desconocido. "Si fuese usted un hombre y tuviera veinte años, le propondría emprender un viaje alrededor del mundo. Pues bien, emprenda ese viaje alrededor del mundo en su habitación." Si la edad y otras circunstancias -como por ejemplo la vida reducida a la casa de una mujer en una ciudad de provincias francesa en el siglo XIX- no permiten salir de la habitación al mundo, piensa Flaubert, hay que procurar que el mundo entre en la habitación. Y en su época, qué mejor para lograr este objetivo que los libros, como en la actualidad también las películas y viajar por el ciberespacio.
Acabo de leer Mujeres y libros [2013], de Stefan Bollmann [1958- ], un libro muy interesante sobre la relación entre mujeres y literatura. Muy, muy recomendable.
miércoles, 6 de abril de 2016
La grande y gloriosa obra maestra
¿Has sabido componer tu comportamiento?: has hecho mucho más que el que ha compuesto libros. ¿Has sabido reposar?: has hecho más que quien ha conquistado imperios y ciudades. La grande y gloriosa obra maestra del hombre es vivir de modo conveniente.
Los ensayos, III, 13, traducción de J. Bayod Brau, Acantilado, 2007
El hombre perfecto no tiene yo,
el hombre inspirado no tiene obra,
el hombre santo no deja nombre.
el hombre inspirado no tiene obra,
el hombre santo no deja nombre.
Estas son las dos citas con las que se abre el libro Artistas sin obra [1997] de Jean-Yves Jouannais [1964- ], otra recomendación acertada, interesante y pertinente de mi amiga Vero.
domingo, 7 de febrero de 2016
De nula utilidad y nulo valor
Es muy notable que las cosas en nuestro siglo hayan llegado al punto de que la filosofía sea, aun para la gente de entendimiento, un nombre vano y fantástico, que se considera de nula utilidad y nulo valor.
Michel de Montaigne [1533-1592], citado por Nuccio Ordine [1958- ] en La utilidad de lo inútil [2013].
Etiquetas:
cosas que leo,
ensayo,
filosofía,
Michel de Montaigne,
Nuccio Ordine
domingo, 1 de noviembre de 2015
Étienne
Hoy se cumplen 485 años del nacimiento de Étienne de La Boétie, autor del Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria y amigo íntimo de Michel de Montaigne.
martes, 18 de agosto de 2015
Por su mismo peso se viene abajo y se rompe
Son, pues, los mismos pueblos los que se dejan o, más bien, se hacen someter, pues cesando de servir, serían, por eso mismo, libres. Es el pueblo el que se esclaviza, el que se corta el cuello, ya que, teniendo en sus manos el elegir estar sujeto o ser libre, abandona su independencia y toma el yugo, consiente en su mal o, más bien, lo persigue. [...] De la misma manera que el fuego de una pequeña chispa llega a ser grande y se refuerza más y más cuando se une a la madera, y aún más si ésta se encuentra en condiciones de arder, y si no se tiene agua para extinguirlo, únicamente no arrojando a él más madera, no haciendo más que abandonarlo, se consume a sí mismo y se convierte en algo sin forma y que deja de ser fuego; así también los tiranos más saquean, más exigen, más arruinan y destruyen mientras más se les entrega y más se les sirve, tanto más se fortalecen y se hacen tanto más fuertes y más ansiosos de aniquilar y destruir todo; y, si no se les entrega nada, si no se les obedece, sin combatir y sin herir, quedan desnudos y derrotados y no son nada, igual que la raíz que, no teniendo sustancia ni alimento, degenera en una rama seca y muerta.
[...] Este anhelo, esta voluntad para desear las cosas que, siendo valiosas, los hacen dichosos y alegres, es común a los sabios y a los indiscretos, a los valientes y a los cobardes. Sólo hay una, se puede decir, en la cual, no sé por qué, la naturaleza ha hecho imperfectos a los hombres para desearla: es la libertad, la cual es, sin embargo, un bien tan grande y tan agradable, que, una vez perdida, todos los males se hacen patentes, y los bienes mismos que aún duran pierden enteramente su gusto y su sabor, corrompidos por la esclavitud. La libertad sola no la desean los hombres, por la sencilla razón, a mi entender, de que si la desearan la tendrían. Es como si rehusaran a realizar esta bella adquisición, tan sólo porque es demasiado fácil.
[...] Éste que os domina tanto no tiene más que dos ojos, no tiene más que dos manos, no tiene más que un cuerpo, y no tiene ni una cosa más de las que posee el último hombre de entre los infinitos que habitan en vuestras ciudades. Lo que tiene de más sobre todos vosotros son las prerrogativas que le habéis otorgado para que os destruya. ¿De dónde tomaría tantos ojos con los cuales os espía si vosotros no se los hubierais dado? ¿Cómo tiene tantas manos para golpear si no las toma de vosotros? Lo pies con que holla vuestras ciudades, ¿de dónde los tiene si no es de vosotros? ¿Cómo tiene algún poder sobre vosotros, si no es por obra de vosotros mismos? ¿Cómo osaría perseguiros si no hubiera sido enseñado por vosotros? ¿Qué os podría hacer si vosotros no fuerais encubridores del ladrón que os roba, cómplices del asesino que os mata y traidores a vosotros mismos? [...] Pero podéis libraros si ensayáis no siquiera a libertaros, sino únicamente a querer ser libres. Estad resueltos a no servir más y seréis libres. No deseo que le forcéis, ni le hagáis descender de su puesto; sino únicamente no sostenerlo más; y le veréis como un gran coloso al que se ha quitado la base, y por su mismo peso se viene abajo y se rompe.
Parece que este texto hubiera sido publicado hoy mismo refiriéndose a muchxs de nuestros gobernantes y políticxs. Sin embargo fue escrito hace casi cinco siglos por Étienne de La Boétie [1530-1563], íntimo amigo de Michel de Montaigne, y de cuya muerte se cumplen hoy 452 años.
jueves, 9 de julio de 2015
Poco a poco
Pues la cosa está en marcha. Sin prisa pero sin pausa. Demasiadas incógnitas aún en el aire, pero ahí está el sueño y las ganas. De momento leyendo, buscando, escuchando, planeando...
Y el blog sobre el viaje de Montaigne avanza.
Poco a poco.
Despacito...
Ya veremos... ¿qué sé yo?
De momento... ¡seguimos!
Y el blog sobre el viaje de Montaigne avanza.
Poco a poco.
Despacito...
Ya veremos... ¿qué sé yo?
De momento... ¡seguimos!
Etiquetas:
blogs,
El viaje de Montaigne,
Michel de Montaigne
viernes, 3 de julio de 2015
Alguna lectura veraniega...
Me proponen a través del facebook que si me atrevo a hacer algunas sugerencias de lecturas veraniegas: podrías recomendarnos en tu blog alguna lectura veraniega, tipo "leo un poquito, vuelta y vuelta, leo, chapuzón, otro poquito..." pero de las que molan-molan.
Soy tímido para estas cosas por aquello de que quién soy yo para andar dando mi opinión y diciendo qué es interesante y qué no... Pero ahí van unas cuantas propuestas de cosas que he leído durante este año y me han gustado:
Soy tímido para estas cosas por aquello de que quién soy yo para andar dando mi opinión y diciendo qué es interesante y qué no... Pero ahí van unas cuantas propuestas de cosas que he leído durante este año y me han gustado:
- Americanah, una novelaca estupenda, ¡600 páginas!, de Chimamanda Ngozi Adichie.
- Los cuentos de Raymond Carver y de Quim Monzó. Dos de los mejores cuentistas que conozco. Cada uno en su estilo, claro, pero fascinantes ambos.
- Fascinante la biografía de Michel de Montaigne escrita por Stefan Zweig.
- Dos libritos un poco cerebrudos pero que me han dejado loco: Bartleby, el escribiente, de Herman Melville y Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas.
- De cuento y novela infantil y juvenil, dos descubrimientos que he hecho este año: Achim Bröger y Gianni Rodari.
- Los microrrelatos de La glorieta de los fugitivos, de José María Merino.
- Y dos cositas más. Un clásico, El satiricón de Petronio, y un librito perfecto para verano o para invierno o para cualquier momento del año, Caminar de Henry David Thoreau.
De nada.
;o)
Que disfruten...
lunes, 22 de junio de 2015
El viaje de Montaigne
Hoy, 22 de junio, recién comenzado el verano, hace 435 años que Michel de Montaigne salió de su castillo en el sur de Francia para viajar por Europa. Recorrió parte de Francia, Suiza, Alemania e Italia. Y durante los 17 meses y 8 días que duró su viaje lo fue registrando en un diario que dictó y escribió en francés e italiano.
Hoy, aprovechando el aniversario de su partida, he abierto un nuevo blog en el que contar su viaje. Y si todo va bien en un año estaré en camino para contar el mío...
Hoy, aprovechando el aniversario de su partida, he abierto un nuevo blog en el que contar su viaje. Y si todo va bien en un año estaré en camino para contar el mío...
viernes, 22 de mayo de 2015
Una de las misteriosas leyes de la vida...
Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada.
De la biografía de Michel de Montaigne [1533-1592] escrita por Stefan Zweig [1881-1942].
Etiquetas:
biografía,
cosas que leo,
Michel de Montaigne,
Stefan Zweig
lunes, 11 de mayo de 2015
La habitación circular
Durante los diez años siguientes, Michel de Montaigne pasa la mayor parte de su vida en la torre. Le basta subir unos cuantos peldaños de la escalera de caracol para no oír los ruidos y las conversaciones de la casa, para olvidar los quehaceres que le molestan, pues "tengo un corazón sensible que se inquieta fácilmente; cuando está ocupado en algo, el simple zumbido de una mosca puede asesinarlo". Si mira por la ventana, ve abajo "mi huerto, mi corral, mi patio, y dentro de la mayoría de partes de mi casa". Pero a su alrededor, en la habitación circular, sólo están sus libros, que tanto ama. Una gran parte los ha heredado de La Boétie, los demás los ha comprado. No es que pase el día leyendo; se siente dichoso con saber que están ahí. "Sabiendo que los puedo disfrutar cuando quiera, estoy satisfecho con el mero hecho de poseerlos. Nunca viajo sin libros, ya sea en tiempos de paz o en tiempos de guerra. Pero a menudo paso días y meses sin mirarlos. Los leeré poco a poco, me digo, mañana o cuando me plazca... Son las mejores provisiones que he encontrado para este viaje de la vida". Los libros no son como los hombres, que lo asedian y lo importunan con su palabrería y a quienes resulta difícil eludir. Si no se los llama, no vienen; puede tomar éste o aquel, a su antojo. "Mi biblioteca es mi reino y en ella trato de que mi gobierno sea absoluto". Los libros le cuentan sus puntos de vista, y él responde con los suyos. Expresan sus pensamientos y le inspiran otros. No molestan cuando él guarda silencio; sólo hablan cuando él les pregunta. Éste es su reino. Ellos están a su servicio.
De la biografía de Michel de Montaigne [1533-1592] escrita por Stefan Zweig [1881-1942].
"Librairie Montaigne1" by Mcleclat - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Zweig y Montaigne
Hay escritores, pocos, que son accesibles a cualquier persona de cualquier edad y en cualquier época de la vida -Homero, Shakespeare, Goethe, Balzac, Tolstoi-, y hay otros que sólo despliegan todo su significado en un momento determinado. Entre estos últimos se encuentra Montaigne. No se puede ser demasiado joven, ni tampoco carecer de experiencia y desengaños, para poder apreciarlo como es debido, y su pensamiento libre e imperturbable es aún más beneficioso cuando se muestra a una generación que, como la nuestra, ha sido arrojada por el destino a una catarata mundial de proporciones catastróficas. Sólo aquel que tiene que vivir en su alma estremecida una época que, con la guerra, la violencia y las ideologías tiránicas, amenaza la vida del individuo y, en esta vida, su más preciosa esencia, la libertad individual, sabe cuánto coraje, cuánta honradez y decisión se requiere para permanecer fiel a su yo más íntimo en estos tiempos de locura gregaria, y sabe que nada en el mundo es más difícil y problemático que conservar impoluta la independencia intelectual y moral en medio de una catástrofe de masas. Sólo cuando uno mismo haya desesperado y dudado de la razón y de la dignidad humanas, puede alabar como una proeza el hecho de que un individuo se mantenga ejemplarmente íntegro en medio de un caos mundial.
Es un libro extraordinario por muchos motivos: por cómo está escrito; por el orden que sigue al tocar los diferentes temas que el autor considera fundamentales para entender a Montaigne: su familia, su educación, su retiro, los ensayos, su viaje, etc.; por la brevedad y el acierto con los que es capaz de tocar todos esos temas...
Y sobre todo porque en apenas cien páginas logra dar una idea muy precisa sobre la vida de Montaigne, sobre el entorno convulso de la Francia del siglo XVI en el que vivió, y sobre las inquietantes similitudes que Zweig encontraba entre la época en la que vivió el francés y la que a él mismo le estaba tocando vivir mientras escribía en plena guerra mundial. [De hecho el libro está inacabado porque Zweig, ante las noticias que llegaban de Europa mientras huía a Brasil, se quitó la vida antes de darlo por terminado.]
Este librito es una excelente forma de acercarse a la figura de Montaigne y conseguir una muy buena visión general sobre su vida y su obra. Absolutamente recomendable.
Etiquetas:
biografía,
cosas que leo,
Michel de Montaigne,
Stefan Zweig
domingo, 3 de mayo de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
Stefan y Michel
Después de muchas vicisitudes Stefan y Michel han llegado por fin a casa, de la mano de los Reyes Magos...
¡Qué buena pareja!
¡Y qué ganas de leerles...!
[¡Gracias, hermana!]
¡Qué buena pareja!
¡Y qué ganas de leerles...!
[¡Gracias, hermana!]
Etiquetas:
biografía,
cosas que leo,
Michel de Montaigne,
Stefan Zweig
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








