He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]

martes, 8 de marzo de 2016

No puedo creer que todavía tenga que protestar por esta mierda...

Pues sí. Pasan cienes y cienes de años y parece que no queda más remedio que seguir y seguir y seguir defendiendo lo obvio, no queda otra más que seguir protestando por esta mierda...

Llevo unos cuantos días pensando en qué colgaba hoy en el blog. Quería hablar sobre el 8 de marzo [el año pasado y el otro no lo hice y no quería dejarlo pasar un año más...] y andaba dándole vueltas a qué contar.  Y pensando, pensando, pensando... lo que me viene a la cabeza es el hartazgo y la rabia de tener que continuar año tras año, día a día, siglo a siglo, reivindicando lo que debería ser evidente: la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, la necesidad de acabar con el patriarcado, la urgencia de que mujeres y hombres seamos tratados del mismo modo.

Hay quien piensa que ya se ha logrado esa igualdad. Que las mujeres ya están estupendamente y que qué más quieren. Mucha gente, sobre todo hombres, que piensan desde hace mucho que todo ésto del feminismo no es más que el rollo de cuatro locas que sólo quieren quejarse por quejarse y para jodernos la vida a los hombres. La verdad es que no es difícil, si uno se toma la molestia de hacer el esfuerzo de mirar con esas gafas, hacer una lista de las mil cosas en que los hombres mantenemos privilegios sobre las mujeres. A veces esos privilegios son muy obvios, obscenos, brutales. Pero la mayoría en la mayoría de las ocasiones son mucho más sutiles, son pequeñas cosas cotidianas del día a día, que prácticamente parece que pasan desapercibidas...


Éste es un blog sobre libros y lecturas. En alguna ocasión ya he escrito aquí sobre género. Pero hablando de libros y pensando en libros, éste de Chimamanda Ngozi Adichie cuenta en muy poquitas páginas y muchísimo mejor de lo que lo pueda hacer yo, por qué sigue siendo necesario, cada vez más, ser feminista.
Si alguien prefiere oírla a ella contándolo que no se pierda este vídeo. Media hora de puritita canela en rama sobre género.
En fin.

¡Seguimos!

p.s.: Por cierto, mientras escribo ésto, muchas mujeres (y algunos hombres, espero que no demasiado ruidosos ni invasivos) se están manifestando en Madrid y en otros muchísimos lugares pidiendo igualdad y justicia...
¡Ole!

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