He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]

miércoles, 8 de mayo de 2019

martes, 7 de mayo de 2019

Afortunadamente

Afortunadamente
no tenemos presente.
No tenemos presente
                      lo
                         de
                             que
nos tenemos que morir.

Gloria Fuertes [1917-1998]

lunes, 6 de mayo de 2019

Deleatur

Hace unos días, leyendo la novela El corrector, de Ricardo Menéndez Salmón, aprendí lo que es el signo deleatur:
Se trata del signo que usan quienes corrigen para indicar que el texto marcado ha de ser suprimido.

Un no parar de aprender, oiga.

domingo, 5 de mayo de 2019

sábado, 4 de mayo de 2019

viernes, 3 de mayo de 2019

jueves, 2 de mayo de 2019

El tedio

Hasta donde recuerdo, siempre quise ser escritor. Como las caries, mi vocación fue temprana. De niño llenaba ya cuadernos con historias que me ayudaban a soportar mi soledad, aquella vida sin hermanos y, en la mayoría de las ocasiones, sin padres que llevé hasta la adolescencia, cuando mi horizonte se ensanchó con otros juegos y otros jueces.
Nunca he comprendido a quienes afirman que la infancia es el paraíso del hombre. Mi infancia fue triste. La abundancia material que me rodeó, incluso el afecto de las personas que cuidaban de mí, jamás consiguió librarme del aburrimiento, pues desde muy pronto comprendí cuál es la verdadera maldición de la vida. La verdadera maldición de la vida no es el trabajo, ni el sinsentido de la existencia, ni siquiera el dolor o la enfermedad: la verdadera maldición de la vida es el tedio. Sólo quien vence al tedio ha vivido, sólo quien es capaz de hacer algo distinto a matar el tiempo merece decir «he vivido».
Únicamente en los libros, bien como lector, bien como escritor, bien como corrector, he logrado vencer esa sensación de hastío infinito ante los sucesos de la vida. Los viajes me cansan como la Naturaleza cansaba a Hegel, que la veía repetirse a cada paso; la política me cansa como cansa asistir una y otra vez a la misma comedia representada por perros de distinto pelaje, pero que, sin embargo, ladran en idéntica clave; incluso las drogas o los placeres del cuerpo me arrastran, invariablemente, hacia una suerte de antieuforia, de monstruosa apatía.
A menudo Zoe, cuando me encuentra tirado en la cama con mi Onetti, mi Cheever o mi Kawabata en la mano, me llama cínico, eunuco y otras lindezas por el estilo. En esos momentos de rara armonía yo suelo sonreír como un buda ilustrado, agito el libro igual que un abanico y le propongo que nos demos un buen revolcón, pues sé que al regresar de su carne tibia, más allá del músculo y la vena, más allá de nuestro goce y nuestro sincero amor, siempre estarán ellos esperándome.

Capítulo IV de la novela El corrector [2009] de Ricardo Menéndez Salmón [1971- ].

miércoles, 1 de mayo de 2019

martes, 30 de abril de 2019

El Prado, Princesa de Asturias 2019

Hace unos días conté aquí que este año he descubierto los directos que hace el Museo del Prado en Instagram y que estaba encantado viéndolos cada día y aprendiendo ¡siempre! algo nuevo sobre algún cuadro, sobre algún pintor o pintora, sobre mitología, arte, historia...
Además terminaba la entrada diciendo que me parece que ésto es hacer "divulgación de calidad". Y verdaderamente así lo creo: la gente que está detrás de todo esto se cree su trabajo y lo hace bien.
Y eso mola, quizá por infrecuente...

Y esta tarde me he encontrado con ésto en su cuenta: el Museo del Prado, en su 200 aniversario, es Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

¡¡¡Enhorabuena!!!

lunes, 29 de abril de 2019

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
ーEl mundo es eso ーrevelóー. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

El libro de los abrazos [1989], Eduardo Galeano [1940-2015].

domingo, 28 de abril de 2019

viernes, 26 de abril de 2019

Hojas de cuadritos

Estudié en la Complutense, pero desde que acabé he ido con frecuencia, por unos motivos o por otros, a la Autónoma: a visitar a gente, a comer, a la biblioteca, a recibir o dar clases de algunas cosas... y a la librería.

Me encanta esa librería. Un espacio enorme en el que hay de todo: literatura, ciencias, idiomas, arte... Un sitio donde procrastinar entre libros sin pena ni remordimientos. De hecho algunas veces les he mandado mi currículum por si necesitaban a alguien para trabajar allí una temporada. Nunca me llamaron.

Ayer estuve allí. Fui a dar un par de clases por la mañana y al terminar entré en la librería a preguntar por un par de libros que andaba buscando estos días. Me sorprendió verla medio desmantelada, pero pensé que quizá estaban de inventario o algo así. Pronto me di cuenta de que era algo más feo que un inventario. Habían vaciado casi todo. Sólo quedaban unas cuantas mesas con unos pocos libros extranjeros o de cosas tan exóticas que nunca nadie va a comprarlos, y un señor, con no muy buena cara, moviendo cosas de aquí para allá.

Le pregunté y me dijo que cerraban.
Me explicó que estaban liquidando los libros con un buen descuento y las cosas de papelería hasta que se acabaran.
Me confesó que la empresa estaba en quiebra, que no eran dueños ni de sus propias decisiones y que él había quedado como único empleado hasta que cerraran del todo.
Me contó que los estudiantes universitarios no compran libros, que los profesores tampoco, y que así no puede mantenerse una librería en una universidad.
Mientras yo le respondía que era una pena y que lo sentía muchísimo y que mucho ánimo, se acercó a nosotros una chica jovencita, seguramente una estudiante de primero o segundo, y le preguntó si tenía cuadernos de espiral con hojas de cuadritos. El señor, un poco ojeroso y con cara de estar muy cansado, se despidió de mí con un gesto de la mano y se puso a explicarle a la chica dónde encontrarlos.

Fuera no paraba de llover, así que me puse la capucha, me cerré bien el abrigo, me puse por delante mi mochila para protegerla del agua y salí hacia el coche para subir a la sierra a comer algo rápido y así llegar a tiempo a la clase que tenía por la tarde en Buitrago.

jueves, 25 de abril de 2019

miércoles, 24 de abril de 2019

gente que lee (257)

Óleo sobre lienzo de José Moreno Carbonero [1860-1942]

Uno de mis descubrimientos de estos últimos meses han sido los directos que hace el Museo del Prado en Instagram todos los días de lunes a viernes, de 10 menos 10 a 10.
Cada mañana un cuadro comentado en diez minutos: fácil, agradable, ameno, divertido, interesante, riguroso... 
¡Divulgación de calidad!

¡Gracias!

martes, 23 de abril de 2019

De vuelta...

Hace tiempo que me rondaba la idea de volver a este blog...

Después de muchos meses (más o menos) ininterrumpidos colgando entradas aquí relacionadas con las cosas que leo y las cosas que escribo, en octubre del año pasado, sin previo aviso, sin quererlo, dejé de publicar entradas en mi Capítulo VI.

Ha sido una especie de descanso. Y me apetecía volver a compartir lo bien que me lo paso con los libros. Y hoy, 23 de abril, puede ser un buen día...

***

Ayer mi casero me dijo que tenía en el buzón un aviso de una carta que me había llegado. Pensé en Hacienda, pensé en multas del coche... en fin, poca gente me escribe últimamente en papel, así que no pensé en nada bueno.

Esta mañana la he recogido y he visto que no era de Hacienda ni de Tráfico. Era un aviso de una carta enviada por mi amigo Sergio desde Segovi, que llevaba en el buzón desde el día 11: demasiados días sin pasar por casa...

Y hoy mismo no he podido aguantar las ganas y me he ido a Correos a ver qué era.

¡Me encanta!

Un libro sobre "taras, neuras y tics de quienes leen con locura" que me llega el día del Libro....

¿Qué mejor excusa para resucitar mi blog sobre cosas que leo y cosas que escribo que contar que me han hecho un regalo tan, tan, tan molón...?


¡¡¡Seguimos!!!

viernes, 12 de octubre de 2018

6:50 am

Convertidos en un punto de vista único y puro nos encontramos en las alturas, sobre la ciudad. Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópolis que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritos matutinos con precisión y rapidez. Se lavan los dientes, se afeitan, eligen una corbata, se pintan los labios. Ven las noticias de la televisión, intercambian algunas palabras con su familia, comen, defecan.
Junto con el alba, llegan los cuervos en bandadas a la ciudad en busca de alimento. Sus alas negrísimas y aceitosas brillan al sol de la mañana. La dualidad no reviste una gran importancia ni para los cuervos ni para los seres humanos. Asegurarse los nutrientes necesarios para la propia supervivencia: éste es, para ellos, el asunto primordial. Los camiones aún no han recogido toda la basura de las calles. Es una ciudad gigantesca y produce cantidades ingentes de desechos. Entre graznidos alborozados, los cuervos se lanzan sobre todos los rincones de la ciudad, como bombarderos en picado.
El nuevo sol vierte una nueva luz sobre las calles. Los cristales de los rascacielos lanzan destellos cegadores. En el cielo no hay ni una sola nube. Por ahora, no descubrimos ni un solo jirón. Sólo la neblina de la polución se extiende a lo largo de la línea del horizonte. La luna en cuarto creciente flota en el cielo del oeste convertida en una muda y pétrea masa de color blanco, en un mensaje perdido en la lejanía. Los helicópteros de los boletines informativos sobrevuelan el cielo con un movimiento nervioso, enviando a las emisoras imágenes del estado del tráfico en las carreteras. En la autopista de la capital, los vehículos que acceden a la ciudad ya han empezado a formar retenciones entre los peajes. Frías sombras se extienden aún en muchas calles encajonadas entre los edificios. En ellas todavía permanecen intactos muchos recuerdos de la noche anterior. 

De la novela After Dark [2004] del escritor japonés Haruki Murakami [1949- ].

jueves, 11 de octubre de 2018

Postrarse

En agradecimiento, me postro ante todas las generaciones de antepasados de mi familia biológica. Veo a mi madre y a mi padre, cuya sangre, carne y vitalidad corren por mis propias venas y alimentan cada célula de mi cuerpo. A través de ellos veo a mis cuatro abuelos. Sus expectativas, experiencias y sabiduría me han sido transmitidas a través de innumerables generaciones de antepasados. Llevo en mí la vida, sangre, experiencia, sabiduría, felicidad y dolor de todas las generaciones. Practico para transformar el sufrimiento y los demás elementos susceptibles de ser transformados. Abro mi corazón, carne y huesos para recibir la energía de la visión interior, del amor y de la experiencia transmitidos por mis antepasados. Veo que el origen de mis raíces procede de mi padre, mi madre, mis abuelos, mis abuelas y todos mis antepasados. Sé que sólo soy la continuación de este linaje ancestral. Por favor, apóyame, protégeme y transmíteme tu energía. Sé que dondequiera que los hijos y los nietos estén, los antepasados también están allí. Sé que los padres aman siempre y apoyan a sus hijos y a sus nietos aunque no siempre sean capaces de expresarlo eficazmente por culpa de las dificultades que han tenido. Veo que mis antepasados han intentado construir un modo de vivir basado en la gratitud, la alegría, la confianza, el respeto y el amor compasivo. Como continuación de mis antepasados me postro profundamente y permito que sus energías fluyan a través de mí. Pido a mis antepasados que me apoyen, me protejan y me den fuerza.

Texto del maestro zen vietnamita Thích Nhất Hạnh [1926- ], que hoy cumple 92 años, con el que se cierra el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].

miércoles, 3 de octubre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Donde el lector convendrá en que a rose is a rose is a rose-

¿Cuántas veces, bajo el efecto de la sorpresa, se pierde la verdadera sorpresa que ésta encierra? Es lo que quizá nos sucedió hoy delante de la recepción del motel del paradero de Beaune, donde alguien a quien sin duda no veremos jamás ha cultivado rosas de formas perfectas y de colores deslumbrantes. ¿Cómo decir un color que se extiende sobre los pétalos como si fuera la cosa más natural del mundo, y que es a la vez textura, consistencia, luz y sombra, calor que no impide que una suerte de certidumbre de frescura domine el conjunto? Inútil explicar que las más asombrosas eran de un color que habría que situar entre el rojo y el rosa, dosificando cuidadosamente las ligeras gotas de naranja que realzaban su luminosidad; pues incluso si el lector lograra por un azar delirante una visión mental de ese tinte le faltaría el aterciopelado a la vez pesado y transparente que parecía sostener el desafío de darse tranquilamente allí, a unos cientos de metros de la autopista, de sus ruidos, sus ritmos y sus gases de combustión. No se podía hacer otra cosa que quedarse ahí, entregarse a la sed de ese color, de esa textura, sorprendidos al comprobar que una emoción semejante puede nacer todavía de una flor, y sintiéndonos un poco tontos al no tener otra posibilidad de reacción que la de decir oh, qué hermosura. Y encaminarnos al cuarto del motel, llave en mano.
¿Pero quién nos dice que ese color, que es una sorpresa en sí mismo, existe únicamente para alejar al espectador, por la sorpresa misma, de otra cosa, de una clave oculta en el interior de los pétalos, una belleza aún más grande protegida por un peldaño inferior del mismo fenómeno? Esa última mirada, ¿no hubiera debido excitar todavía más nuestra sed, en vez de saciarla? ¿O hay que aceptar ese género de belleza tal como se presenta, como si nada pudiera sobrepasarla? No sabremos nunca si esa flor perfecta ocultaba una segunda todavía más maravillosa. Y no siendo botánicos, nos hubiera sido imposible ir a ver sin destruir lo que se nos había ofrecido como un placer gratuito e inesperado.

De Los autonautas de la cosmopista [1983] de Julio Cortázar [1914-1984] y Carol Dunlop [1946-1982].

lunes, 1 de octubre de 2018

Soneto CCXXXII

Si no es amor, ¿qué es lo que siento entonces?
Mas si es amor, por Dios, ¿qué cosa y cómo?
Si buena es, ¿por qué es mortal su efecto?
Y si mala, ¿por qué es dulce el tormento?

Si a voluntad me abraso, ¿por qué el llanto?
Si a mi pesar, ¿de qué vale lamentarse?
Oh delicioso daño, o viva muerte,
¿cómo, sin consentirlo, tanto puedes?

Y no me he de quejar, si lo consiento.
En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,

tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.

Francesco Petrarca [1304-1372]

domingo, 30 de septiembre de 2018

Como un albergue

El ser humano es como un albergue.
Cada mañana llega alguien nuevo.
Éste es una alegría, este otro es tristeza,
allí viene la mezquindad
y aquí una chispa de conciencia.
El pensamiento oscuro, la vergüenza, lo malicioso
puedes encontrarlos a la puerta, sonriéndote;
invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien viene,
porque cada uno ha sido enviado
como una guía desde el más allá.

Del poeta sufí Rumi [1207-1273], de cuyo nacimiento se cumplen hoy 811 años.
Lo he encontrado en el libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].

sábado, 29 de septiembre de 2018

Músicas

Hoy, con María, en el Auditorio Nacional, echando la tarde con ShostakóvichStravinski.
Está claro: el mundo es mucho mejor con música...
;o)

viernes, 28 de septiembre de 2018

El buen ánimo

Preciso es que quien quiera tener buen ánimo no sea activo en demasía, ni privada ni públicamente, ni que emprenda acciones superiores a su capacidad natural. Debe, más bien, tener una precaución tal que, aunque el azar le impulse a más, lo rechace en su decisión y no acometa más de lo que es capaz, pues la carga adecuada es más segura que la grande.

A los hombres les adviene el buen ánimo a través de un goce moderado y una vida adecuada. Las deficiencias y los excesos tienden a transformarse en sus opuestos y a causar grandes conmociones en el alma y las almas movidas por grandes agitaciones ni están equilibradas ni son animosas. Preciso es, pues, ocuparse de lo que se puede y contentarse con lo que se tiene, mostrar escaso interés por los que son envidiados o admirados y no estar cerca de ellos con el pensamiento. Uno debería dirigir su mirada hacia los desgraciados y pensar en la fortaleza con que sufren, de modo que lo que uno tiene a su alcance le parezca grande y envidiable y no le ocurra que sufre en su alma por la apetencia de más cosas. Pues, quien admira a los que tienen y son considerados felices por los demás hombres y los tiene presentes constantemente en su recuerdo se ve siempre obligado a emprender novedades y a lanzarse, por causa del deseo, a acciones irremediables que las leyes prohíben. Por esta razón no se deben buscar las apetencias de éstos, sino que uno debe tener buen ánimo, al comparar su propia vida con la de los que lo pasan peor. Debe uno congratularse a sí mismo con la reflexión sobre cómo obra y soporta mejor que los otros sus sufrimientos. Si te adhieres a este parecer, vivirás con mejor ánimo y evitarás no pocas calamidades en la vida -la envidia, los celos y la melovolencia.

Demócrito de Abdera [460-370 AEC]

Las citas están tomadas del libro Los filósofos presocráticos [1957] de G.S. Kirk [1921-2003] y J.E. Raven [1914-1980].

jueves, 27 de septiembre de 2018

Rosetta

Cuenta la wikipedia que tal día como hoy, hace 196 años, en 1822, Jean-François Champollion [1790-1832], dio a conocer la noticia de que había descifrado la piedra de Rosetta, abriendo las puertas definitivamente al desarrollo de la egiptología.
Es uno de los muchos "objetos" maravillosos que he disfrutado una y otra vez hace unos meses, cada vez que iba a visitar las salas del Museo Británico.
Uno de los libros que empecé a leer en Londres, y que por cierto tengo aún pendiente de terminar, es el que cuenta el desciframiento de los jeroglíficos por Champollion... ¡otro libro en la lista de pendientes!

martes, 25 de septiembre de 2018

lunes, 24 de septiembre de 2018

Un ademán afortunado

El acto de matar es instintivo, vitalmente lógico. Luego, las inhibiciones se encargan de adulterarlo. Las inhibiciones se disfrazan con una capa de moralidad. Pero en realidad se trata de repugnancia por la mera formalización, desacreditada a lo largo de una educación visual. Recuerden la primera imagen de la muerte que fijaron en su cerebro: Caín, quizá feísimo, con una descomunal quijada de burro en la mano. Abel, barbilampiño, blanco, yaciente. Después la literatura, el cine, todo, tiende a desacreditar la muerte aunque proporcionalmente la avale si la suministra el héroe. Fíjense en que el villano mata sin contenciones, sin límites. En cambio las matanzas del héroe han de justificarse siempre, ética y estéticamente. A la mujerte se le ha dado un carácter ultra: o es épica o es vergonzosa. Ustedes, a lo largo de una vida profesional, que les deseo dilatada, comprobarán que la muerte no es otra cosa que un ademán afortunado.

De la novela Yo maté a Kennedy [1972] de Manuel Vázquez Montalbán [1939-2003]

domingo, 23 de septiembre de 2018

El árbol rojo

Ayer, por su cumple, le regalé a mi sobrina Carla El árbol rojo, de Shaun Tan [1974- ].
¡Cómo me gusta ese libro!

sábado, 22 de septiembre de 2018

Mejor que leer

De repente me acarició el pelo.
Dios mío, eso significaba: ¡me acaricia a mí!
Nunca me había acariciado una chica.
Era agradable. Maravilloso. Incluso mejor que leer.

De la novela Una familia feliz [2011] de David Safier [1966- ].

viernes, 21 de septiembre de 2018

Relajando las costumbres

Últimamente ando leyendo cosas muy densas y cerebrudas...
...así que he decidido relajarme un poco e hincarle el diente a libros algo más tranquis...
¡Seguimos!

jueves, 20 de septiembre de 2018

miércoles, 19 de septiembre de 2018

gente que lee (254)

Samurai leyendo.
Grabado de Utagawa Yoshitora, activo entre 1850 y 1880.

martes, 18 de septiembre de 2018

lunes, 17 de septiembre de 2018

gente que lee (253)

Niñas de la Lincoln Bench School leyendo. Oregon, 1939.
Fotografía de Dorothea Lange [1895-1965].

Estos días estamos de vuelta al cole...

jueves, 13 de septiembre de 2018

Hacer algo creativo de verdad

-¿Te divierte tocar música? -pregunta Mari.
-Sí. Después de volar, creo que es lo más divertido que hay.
-¿Has volado alguna vez?
Takahashi sonríe. Con la sonrisa en los labios, hace una pausa antes de responder.
-No, nunca -dice-. Hablaba en sentido figurado.
-¿Quieres dedicarte profesionalmente a la música?
Él niega con la cabeza.
-No tengo tanto talento para eso. Tocar es muy divertido, pero me moriría de hambre. Porque, ¿sabes?, hay una gran diferencia entre hacerlo bien y hacer algo creativo de verdad. Yo no toco nada mal. La gente me felicita y yo estoy encantado de que me feliciten. Pero sólo eso. Así que este mes dejo la banda y me retiro del mundo de la música.
-¿Hacer algo creativo de verdad? ¿A qué te refieres?
-Pues, ¿cómo podría explicártelo...? Imagínate que eres capaz de sentir la música muy dentro de ti y que eso afecta de alguna manera a tu cuerpo, que tiene la necesidad de moverse todo el rato, e imagínate que, al mismo tiempo, afecta de igual manera a las personas que están escuchando tu música. Es crear ese estado de comunión. Supongo.
-Suena complicado.
-Muy complicado -dice Takahashi-. Así que yo me bajo en la próxima. Me cambio de tren en la siguiente estación. 

De la novela After Dark [2004] del escritor japonés Haruki Murakami [1949- ].

miércoles, 12 de septiembre de 2018

viernes, 7 de septiembre de 2018

Confiar

En la lucha de poder que a veces se da, sucede que algunas mujeres riñen por las mujeres anteriores. Su lucha es, en realidad, la que no pudieron sostener ante sus hombres las mujeres que las precedieron. En algunas culturas, incluso se les negó el estatuto de seres humanos en igualdad de condiciones. Y fueron controladas y sometidas, de manera que cuando miramos al pasado, cuando cada mujer mira hacia atrás, más allá del tiempo de su vida, seguramente encuentra a muchas otras mujeres que sufrieron en manos de los hombres, que se sintieron sometidas, humilladas o no respetadas, que tuvieron que sacrificarse y engañar y que no vivieron al hombre como un amigo en quien confiar, sino todo lo contrario. Y también muchos hombres, cuando miran atrás, encuentran a otros hombres que no pudieron estar en paz ni sentirse confiados con las mujeres, que lucharon contra ellas, o las dañaron con su soberbia y autoritarismo, y por ello se sienten afectados por una culpa que no les pertenece. Por eso, cuando los hombres pueden reconocer y respetar la culpa de los hombres anteriores, y las mujeres pueden reconocer y respetar el enojo de las mujeres anteriores, pueden verse unos a otras, y viceversa, desde un lugar más actualizado. Y, desde ahí, empezar a confiar.

Del libro El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ].

jueves, 6 de septiembre de 2018

La ardilla hacendosa

Estos días me he vuelto un poco loco en casa buscando unos documentos que necesitaba para hacer una gestión en el ayuntamiento del pueblo en el que vivo.
Al final, entre libros, periódicos, recortes, revistas, catálogos de exposiciones, fotos y papeles varios, no he logrado encontrarlo lo que buscaba, así que, después de mucho revolver, he tenido que resolverlo con un plan B.

Al contárselo a Vero, una de las más firmes partidarias (junto con María) del cerillazo para terminar con mis problemas de orden y de acumulación, me ha hecho una sugerencia bibliográfica para ayudarme a mejorar mi vida, que no puedo resistirme a colgar aquí:

Nunca deja uno de aprender...
;o)

miércoles, 5 de septiembre de 2018

gente que lee (251)

Gente que lee en Hyde Park.
Londres, julio de 2018.

martes, 4 de septiembre de 2018

Incendio en el museo

Hace un par de días contaba aquí mi estupor ante la imagen de alguien rompiendo un libro sin más motivo que la ¿satisfacción? de romperlo.

Hoy leo en el periódico que ha ardido el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro.


Sí, ya sé que obviamente no tiene comparación lo del libro roto con este desastre. Pero al leer la noticia y saber que el incendio tiene que ver con el descuido, la negligencia, la falta de apoyo y mantenimiento por parte del gobierno, el desinterés por la cultura, en definitiva, no he podido evitar relacionar una cosa con otra:
En un caso, alguien que pasea ve un libro abandonado y, con desprecio, lo rompe y lo tira.
En el otro caso, un gobierno preocupado por no se sabe qué, desprecia su legado cultural hasta un punto ya irreversible.
Sé que no es comparable, pero la diferencia quizá sólo sea de escala...

A pesar de todo... ¡seguimos!

lunes, 3 de septiembre de 2018

Vuelve Relatos en Cadena

Hoy vuelve Relatos en Cadena. Estos últimos meses, durante mi estancia en el frío norte, no he hecho todos mis deberes como me hubiera gustado. Pero tengo muchas, muchas ganas de volver a las andadas...

La frase de comienzo del primer día, además, la propone Fernando Díaz, que fue compañero en el primer curso que hice en la Escuela de Escritores, y flamante ganador anual del año pasado:

El baúl de los juguetes está cada vez más vacío

¡A las teclas!

domingo, 2 de septiembre de 2018

Libros rotos

Desde hace varias semanas ando "abandonando" libros por ahí, con la confianza de que encuentren a alguien que los quiera leer y darles una nueva oportunidad de seguir vivos. Me gusta fantasear pensando en quién los encontrará, qué cara pondrá al verlos (interés, sorpresa, hastío, curiosidad, alegría...), cuáles de ellos podrán interesarle o si al dar con ellos recuerda a alguna otra persona a quien regalárselos. En un par de ocasiones, una vez en Madrid y otra en La Cabrera, al lado de casa, he tenido la suerte de ver cómo alguien los hojeaba y se llevaba alguno.

Hace unos días volví a pasar por un lugar en el que había dejado varios (está al lado de donde vivo y paso por allí a diario) y vi que a uno de los libros que había dejado unas horas antes le habían arrancado unas cuantas páginas y lo habían tirado al suelo.

En realidad no sé qué pasa con la inmensa mayoría de los libros que abandono: muchos serán ignorados por quien los vea, unos cuantos serán hojeados por alguien, unos pocos, tal vez, serán llevados a alguna casa y, quizá, alguno de ellos sea leído por alguien. Pero sé que muchos irán a la basura, quizá les llueva, les cague un pájaro, se caigan de donde los he dejado por el viento y se estropeen en el suelo, les salpique un coche al pasar...
No tengo ni idea de qué pasará con cada uno de ellos.
Y no me preocupa: el juego es dar la posibilidad de que algunos libros, ya muy usados, muy leídos, que ya han vivido, sigan vivos un tiempo más y que alguien vuelva a recorrer sus páginas.
No hay pretensiones. No hay expectativas. No hay estadísticas de cuántos son recogidos ni leídos ni perdidos.

Pero hay algo desolador en encontrar un libro roto. Es desalentador pensar en alguien que encuentra un libro en la calle, en un banco, en el campo, en un asiento del metro, donde sea, lo coge, hojea un momento sus páginas, mira la portada un instante, lo rompe y lo tira.
Por más que lo pienso no deja de sorprenderme.

Pero... ¡seguimos!

sábado, 1 de septiembre de 2018

viernes, 31 de agosto de 2018

jueves, 30 de agosto de 2018

lunes, 27 de agosto de 2018

No lea tanto

Almeda padece bastante de insomnio y el médico le ha recetado bromuro y una medicina para los nervios. Se ha tomado el bromuro, pero las gotas le han producido sueños que eran demasiado intensos e inquietantes, de modo que ha dejado el frasco para una emergencia. Le dijo al médico que notaba los globos oculares secos, como vidrio caliente, y que le dolían las articulaciones. No lea tanto, le dijo, no estudie; póngase buena y cánsese con el trabajo de la casa, haga ejercicio. Piensa que sus problemas desaparecerían si ella se casara. Lo piensa a pesar de que la mayor parte de la medicina para los nervios la prescribe a mujeres casadas.

Del cuento Meteseteung, de la escritora Alice Munro [1931- ], incluido en su libro Amistad de juventud [1990].

domingo, 26 de agosto de 2018

Julio y Carol, autonautas

Hoy se cumplen 104 años del nacimiento de Julio Cortázar [1914-1984].

Estos días, mientras voy de vacaciones en furgo por el fresco norte y paseo por la dehesa de La Cabrera y me doy alguna vuelta por Mordor, leo a ratitos con María Los autonautas de la cosmopista [1982], el libro del viaje de París a Marsella que hizo con Carol Dunlop [1946-1982] y escribieron a cuatro manos.

sábado, 25 de agosto de 2018

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus


He vuelto a ver El nombre de la rosa [1980], la película que hizo Jean-Jacques Annaud [1943- ] a partir de la novela de Umberto Eco [1932-2016], uno de mis libros favoritos.

Es cierto que hay cosas en el libro que se echan de menos en la peli. Para mí, sobre todo, el desciframiento del laberinto de la biblioteca, que en la novela ocupa muchas páginas y que siempre que lo he leído me ha fascinado. Pero a pesar de todo me sigue gustando verla de nuevo de vez en cuando.

Igual que me encanta volver a leer la novela cada cierto tiempo...

(Por cierto, hoy 25 de agosto, cumple 88 años el enorme Sean Connery.)

viernes, 24 de agosto de 2018

jueves, 23 de agosto de 2018

miércoles, 22 de agosto de 2018

gente que lee (249)

María, en la hamaca, leyendo en casa hace unos días.
El verano mola...

martes, 21 de agosto de 2018

lunes, 20 de agosto de 2018

Un animal sin importancia

Hace unos 13.500 millones de años, materia, energía, tiempo y espacio tuvieron su origen en lo que se conoce como el big bang. El relato de estas características fundamentales de nuestro universo se llama física.
Unos 300.000 años después de su aparición, materia y energía empezaron a conglutinarse en estructuras complejas, llamadas átomos, que después se combinaron en moléculas. El relato de los átomos, las moléculas y sus interacciones se llama química.
Hace unos 3.800 millones de años, en un planeta llamado Tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas organismos. El relato de los organismos se llama biología.
Hace unos 70.000 años, organismos pertenecientes a la especie Homo sapiens empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas culturas. El desarrollo subsiguiente de estas culturas humanas se llama historia.
Tres revoluciones importantes conformaron el curso de la historia: la revolución cognitiva marcó el inicio de la historia hace unos 70.000 años. La revolución agrícola la aceleró hace unos 12.000 años. La revolución científica, que se puso en marcha hace solo 500 años, bien pudiera poner fin a la historia e iniciar algo completamente diferente. Este libro cuenta el relato de cómo estas tres revoluciones afectaron a los humanos y a los organismos que los acompañan. 

Así empieza Sapiens, de animales a dioses [2013] de Yuval Noah Harari [1976- ].
Hace meses que mucha gente (fiable) me lo recomienda.
Me lo acaban de regalar.
Y tiene muy buena pinta...

domingo, 19 de agosto de 2018

El compromiso

La siguiente fase o estado, si la relación prospera, es el compromiso. Más allá de los rituales y las formas que puede adoptar (fiestas, matrimonios, celebraciones, ritos), el compromiso es el fruto de un proceso y significa: "Ahora, nuestro amor, nuestro vínculo y lo que hemos creado en común tiene más fuerza y más peso que nuestras parejas anteriores y que nuestra familia de origen". Este nuevo sistema que hemos creado tiene ahora prioridad. Y entonces, la pareja empieza a hacer las cosas de una manera propia, diferente de la manera de la familia de cada uno, y crea una realidad propia que tiene más peso que las familias de origen. En el compromiso, dos personas, unidas por la sexualidad, por el amor, por el reconocimiento como igualmente adultos y válidos, por la decisión de compartir su intimidad, consolidan su camino común, fruto de haber integrado y tomado su pasado tal como fue, y logran que la energía de la relación fluya hacia el futuro. Sueltan sus lealtades y ataduras con los anteriores y se abren a un movimiento propio y creativo en su pareja.

Llevo siglos oyendo hablar (y hablando) del compromiso de las parejas. Nunca he entendido muy bien qué es lo que queremos decir con esa palabra tan manoseada. Y siempre me ha dado la impresión de que cuando se habla de compromiso en realidad se suele hablar de amor romántico y de exclusividad y de exigencia hacia el/la otrx.
Es la primera vez que doy con una "definición" de ese compromiso que me gusta, con la que me identifico. La he encontrado en El buen amor en la pareja [2013], de Joan Garriga [1957- ], que estoy leyendo estos días, y que me está pareciendo muy, muy recomendable.

sábado, 18 de agosto de 2018

viernes, 17 de agosto de 2018

You do what you love, and fuck the rest

Vi Little Miss Sunshine [2006] en el cine, con Vero, cuando la estrenaron. Recuerdo salir con ella del cine con una sensación estupenda de buen rollo. Recuerdo lo bien que nos sentó.

He visto muchas veces la escena del final, pero no sé si la había vuelto a ver entera alguna vez desde entonces. Anoche me la puse en casa y la volví a disfrutar como hace años. Volvió a sentarme fenomenal...
Y qué difícil saber qué es lo que uno ama, para saber qué es lo que tiene que hacer...

jueves, 16 de agosto de 2018

Aretha

Hoy ha muerto Aretha Franklin.
Hoy el mundo es un poquito peor...

Sit tibi terra levis.

¡Seguimos!

miércoles, 15 de agosto de 2018

gente que lee (248)

Otra vez tengo fotos de amigxs para colgar en mi blog: hace unas semanas José Miguel me envió esta preciosa foto de su hijo y su madre.

¡Seguimos!

martes, 14 de agosto de 2018

Cruza por error la frontera rusa al buscar "silencio" para leer

RUSIA Los guardias fronterizos rusos detuvieron a un adolescente de 14 años por cruzar accidentalmente la frontera desde la región separatista georgiana de Abjasia mientras buscaba un sitio tranquilo para leer, informaron ayer fuentes oficiales. Cruzó a pie aguas del río Psou, que marca frontera entre Rusia y Abjasia. EFE
Hoy, mientras desayunaba en Corrubedo, me he encontrado esta noticia en El correo gallego. Me ha parecido tan maravillosa y tan blogueable, que no he podido resistir la tentación de colgarla aquí...
Mola que siga habiendo gente que, a pesar de todo, "busca un sitio tranquilo para leer"...

domingo, 12 de agosto de 2018

Curiosidad intelectual

Mari calla. El hombre, cuchillo y tenedor en mano, tiene la mirada clavada en un punto del espacio, sobre la mesa, mientras reflexiona.
Y habla.
-Una vez leí la historia de tres hermanos a los que una corriente de agua arrastró hasta una isla de Hawai. Es un mito. Uno muy antiguo. Lo leí cuando era pequeño y no me acuerdo de todos los detalles, pero la cosa iba así. Tres hermanos salieron a pescar, zozobraron por culpa de una tormenta y flotaron mucho tiempo a la deriva hasta que fueron arrojados por las olas a la playa de una isla deshabitada. Era una isla muy hermosa, con muchas palmeras, con árboles cargados de frutos y una montaña altísima irguiéndose en el centro de la isla. Aquella noche, un dios se apareció en sueños a los tres hermanos y les dijo: "En la playa, un poco más allá, encontraréis tres grandes rocas redondas. Empujadlas hasta donde queráis. Y allí donde os detengáis será donde viviréis. Cuanto más arriba subáis, tanto más lejos alcanzaréis a ver el mundo. Decidid vosotros hasta dónde queréis llegar".
El hombre bebe un sorbo de agua y hace una pausa. Mari pone cara de indiferencia, pero escucha la historia con atención. 
-¿Lo has entendido bien hasta aquí?
Mari hace un pequeño gesto de asentimiento.
-¿Quieres oír cómo sigue? Es que, si no te interesa, me callo.
-Si no se alarga mucho.
-No. Es una historia bastante simple.
Tras tomar otro sorbo de agua, reemprende el relato.
Tal como les ha dicho el dios, los tres hermanos encuentran tres grandes rocas en la playa. Y tal como les ha dicho el dios que hagan, empiezan a empujarlas. Las rocas son muy grandes y pesadas, cuesta mucho moverlas y, además, hacerlas rodar pendiente arriba es terriblemente duro. El hermano menor es el primero en dejar oír su voz. "Hermanos", dice, "a mí ya me parece bien este lugar. Está cerca de la orilla y aquí podré pescar. Tendré suficiente para vivir. No me importa que mis ojos no alcancen a ver el mundo en toda su magnitud." Los otros dos hermanos siguieron avanzando. Pero, al llegar a media montaña, el segundo hermano dejó oír su voz. "Hermano, a mí ya me parece bien este lugar. Aquí hay fruta en abundancia y tendré suficiente para vivir. No me importa que mis ojos no alcancen a ver el mundo en toda su magnitud." El hermano mayor siguió avanzando por la cuesta. El camino era cada vez más estrecho y escarpado, pero él no flaqueó. Tenía un carácter muy perseverante y deseaba ver el mundo en toda su magnitud. Así que siguió empujando la roca hasta la extenuación. Tardó meses, casi sin comer ni beber, en arrastrar la roca hasta la cima de la montaña. Una vez allí, se detuvo y contempló el mundo. Alcanzaba a ver más lejos que nadie. Allí era donde viviría en lo sucesivo. En aquel lugar no crecía la hierba, ni tampoco volaban los pájaros. Para beber, sólo podía lamer el hielo y la escarcha. Para comer, sólo podía mordisquear el musgo. Pero él no se arrepintió. Porque podía contemplar el mundo entero... Y por eso, todavía ahora, hay una enorme roca redonda en la cima de la montaña de aquella isla de Hawai. Ésa era la historia. 
Silencio.
Mari pregunta:
-¿La historia tiene alguna moraleja, o algo por el estilo?
-Moralejas, yo diría que tiene dos. Una -dice él alzando un dedo-, que todos somos distintos. Incluidos los hermanos. Y la otra -dice alzando un segundo dedo-, que si realmente quieres algo, tienes que pagar un precio por ello.
-Pues a mí me parece más sensata la vida que escogieron los dos hermanos menores -opina Mari.
-Sí, claro -reconoce él-. A nadie se le ocurre ir a Hawai para acabar lamiendo escarcha y comiendo musgo. Por descontado. Pero el hermano mayor sentía curiosidad por ver el mundo en toda su magnitud, y no pudo reprimirla. Por muy elevado que fuera el precio que tuviera que pagar.
-Curiosidad intelectual.
-Exacto. 

De la novela After Dark [2004] del escritor japonés Haruki Murakami [1949- ].

sábado, 11 de agosto de 2018

viernes, 10 de agosto de 2018